No te vayas aún. “Abril, Abril, de mil en mil años debieras venir”, pedía yo en el artículo último, pensando y deseando que acabara el desastroso mes que estábamos pasando. Bueno, pues este Mayo, con un tiempo variable y una campaña electoral múltiple en la que se mezclan el resultado de las Elecciones Generales con los augurios, deseos y pronósticos de las que tendrán lugar el domingo 26 de mayo, está siendo tan angustioso como el pasado, o más, con la constitución del Congreso y del Senado en las fechas últimas de las campañas electorales de las Elecciones Municipales y Autonómicas. Bueno, y de las Europeas, aunque estas parece que no tienen importancia para nuestros partidos políticos, y a la vista del interés que ellos demuestran, no sé cuál será la reacción del electorado, es decir de nosotros, que parece que seguimos sin darnos cuenta de que somos un país de la Unión Europea, importante, y que deberíamos tener una capacidad de participación en las decisiones del Parlamento Europeo muy superior a la actual.

Pero algo está cambiando en nuestro entorno, desde una alta participación en las Elecciones Generales hasta el alto número de candidaturas que se presentan a las Municipales. Siete en nuestro municipio, y si se fijan en las fotografías de alguna de ellas colocadas en las calles, observarán que aparecen muchos rostros que no conocemos, jóvenes en general, y dispuestos a trabajar en mejorar nuestro entorno, nuestras agrupaciones, nuestra vida. Y ese interés se ampliará porque están dispuestos a que sus opiniones, sus aportaciones, sean incorporadas cada vez más a las gobernanzas de las autonomías, del Estado y, naturalmente de Europa, que a ellos no les parece tan lejana ni tan extraña.

En mi opinión, no de experto sino de puro observador (y votante, claro), el adelanto de las Elecciones Generales un mes sobre el resto no fue una decisión acertada. Muy bien estudiada bajo el punto de vista del cortoplacismo, pero que ha sumido al país en dos meses de guerra mediática y de olvido de los auténticos problemas con los que nos enfrentamos. Y el primero de ellos es la educación; pero no pienso en los colegios o los institutos, sino en que debemos implantar en las generaciones que nos siguen una formación sólida que pueda ayudarles a contrarrestar toda la información, en su mayor parte sesgada, que reciben a través de las redes sociales. Y no solo de lo que hemos aceptado denominar como fake news (ojo con la diferencia entre noticias falsas y falsas noticias), sino de la misma interpretación que a esa información es necesario dar.

Vivimos en un municipio situado en el ámbito de una Comunidad Autónoma dentro de España y que es uno de los Estados de la Unión Europea. Y tenemos el derecho y la obligación de elegir a nuestros representantes en las cuatro instituciones. Para lo cual estos representantes, agrupados en partidos políticos o asociaciones, o como quieran llamarse deben hacernos llegar sus programas de actuación de forma que podamos decidir quiénes serán los destinatarios de nuestros votos. Y los elegidos deberán formar parte de un grupo en el que todos puedan discutir, negociar y estableciendo alianzas y acuerdos decidir cuál es el camino que debe seguir el estamento al que representan dentro de ese grupo. Y en función de cuáles hayan sido los resultados de las decisiones que se hayan tomado, bajo nuestro punto de vista al final del período para el que habían sido elegidos, decidiremos cada uno de nosotros si volvemos a delegar en ellos nuestra representación o no.

Me temo que podríamos encontrarnos entre el Dinosaurio de Monterroso y el Godot de Becket. Espero que no sea así. Necesitamos que nuestra CULTURA crezca para evitarlo.