MIGUEL ÁNGEL ESTALAYO

Con la llegada de la Agenda Urbana España, ese documento con una serie de objetivos de Naciones Unidas para cumplir en esa fecha, Torrelodones, el pueblo de mucho prometer y poco hacer, vio una oportunidad de oro para vender nuevamente humo. Así, se subió al carro y recibió 150.000 euros del Ministerio de Transportes para elaborar proyectos. De ese dinero, 95.000 euros se van a destinar a propaganda. Hagan cuentas de cuánto queda realmente para ponerse a trabajar con vistas a 2030 y cumplir los objetivos. Como lo importante es parecer y no hacer, la Agenda Urbana de Torrelodones ha echado andar. Sin participación. Siendo objetivo y extralimitándome creo que a las reuniones han asistido menos de 20 personas, contando a concejales y algún afiliado o simpatizante que todavía le debe quedar a Vecinos, tras irse dando de baja todos aquellos que crearon e impulsaron la marca.

Con vistas a 2030 se olvidan de trabajar en 2022. Torrelodones hace tiempo que perdió el carro de la prosperidad que sí han sabido aprovechar otros municipios. Me pregunto si los ciudadanos de este pueblo son conscientes de ello. De entrada, se inventaron un “Torre Activa”, donde se incluyen todas las actividades deportivas que siempre se han hecho, ahora aumentadas por el “zumba” de algún concejal que quiere poner en activo a su nueva amiga.

Dicen que quieren cumplir los objetivos de 2030, sin que ni ellos mismos sepan lo que es. Eso sí, hablan de “compromisos programáticos”. Veamos alguno de ellos. Recuerdan aquello de que no son políticos profesionales, pues bien, viven de la política porque sus concejales, a excepción de uno, cobran y tienen su trabajo en el Ayuntamiento. Y, mientras en otros municipios se dan ayudas a familias, a empresas, se bajan impuestos, el equipo de Gobierno se sube su sueldo.

El medio ambiente, su seña de identidad, ha pasado a mejor vida. Torrelodones es un pueblo sucio y descuidado. Otros ayuntamientos se han dedicado a limpiar y desbrozar las zonas verdes para evitar incendios. En este se han olvidado de hacerlo ni siquiera las calles ni las zonas urbanas, no ya el monte. Árboles secos y algunos que pasan a mejor vida tras haber aguantado más de 70 años, han sucumbido al reflujo de Vecinos por Torrelodones. La última ocurrencia es suprimir  la ordenanza de medio ambiente relativa a la contaminación acústica. A partir de ahora, nadie podrá quejarse del ruido ni llamar a la policía, en caso de que encuentre a algún agente porque la seguridad brilla por su ausencia; noches con una patrulla para todo el municipio, pero la concejala portavoz asegura que confundimos las labores de la policía local con las de otros cuerpos.

¿Qué hablar de las obras en Torrelodones? ¿Recuerdan la Caja de Cultura? Más de cuatro millones de euros invertidos y casi cuatro años de retraso, sigue haciendo aguas.

Aquello de gobernar para todos es el oxímoron de este alcalde. Al menos con el que esto escribe, a quien ni siquiera contesta los correos.

Más preocupado por aparecer en las fotos que en gestionar. La libertad de prensa hace tiempo que forma parte de la historia de este municipio. A su alrededor, solo medios “pagados” que pongan lo que conviene. ¿Y la oposición? Mirándose el ombligo. A algún grupo hasta le hace gracia la falta de libertades o la discriminación hacia empresas o vecinos. Faltan apenas diez meses para las nuevas elecciones, ciudadano de Torrelodones, piensa tu voto.