RINCÓN EDUCATIVO

El Pacto de Estado Social y Político por la Educación está en marcha. Después de elaborar un informe que incluya “el estado y situación del sistema educativo español”, se intentará llegar a un diagnóstico, unas propuestas y unas conclusiones para el gran pacto al que pretenden llegar todos los grupos del Congreso. Como comienzo no está mal, pero está claro que nunca llueve a gusto de todos, y es posible que la educación pública convoque una huelga para el 9 de marzo.

Según ha declarado la consejera de Educación, Mayte Pérez, es prioridad del Gobierno dar estabilidad al sistema educativo y al empleo docente como modo de recuperar el prestigio de la educación, cuyo pilar fundamental es el profesorado.

Por su parte, la consejera de Educación del País Vasco, Cristina Uriarte, ha proyectado una prueba para acceder al Grado de Magisterio y un cambio en la manera en que se enseña en las aulas, dejando atrás el academicismo para abrazar el aprendizaje activo, algo que los profesores aún deben interiorizar.

Sin ninguna intención de ponerlo como ejemplo a seguir (ya que todo es mejorable), hay sistemas educativos que ya van por delante en estas necesidades como, por ejemplo, la pedagogía Waldorf, con un método de enseñanza creado a comienzos del siglo XX por el filósofo austríaco Rudolf Steiner, quien afirmaba en una reciente entrevista que “la educación de hoy es una fábrica de incultos”. En cierto modo, no le falta razón. Los preceptos pedagógicos impulsados por Steiner en 1919 fueron requeridos por la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria para formar a los hijos de los trabajadores. El pensador instauró entonces un modelo educativo basado en la antroposofía, una corriente de pensamiento construida por él mismo a partir de distintas doctrinas filosóficas, con influjos tanto orientales como cristianos y con fuertes dosis de ecologismo. Asimismo, en lugar de la evaluación mediante examen con nota numérica, se valora el progreso del  niño en un informe al final del curso, valorando su evolución intelectual, emocional y artística. De hecho, esta pedagogía le concede mucha importancia a estimular la relación de los menores con el mundo del arte, incluso con un carácter terapéutico. En España existen unos veinte centros Waldorf, pero a diferencia de lo que ocurre en Alemania, Suiza u Holanda, esta pedagogía no recibe ninguna subvención de la administración.

Creo que nos queda aún un largo y costoso camino por recorrer para vencer “algunos obstáculos”, ¿no creen? Pero seguiremos apostando por el cambio y nunca perderemos la esperanza de una educación de calidad, para todos  y, sobre todo, que capacite a nuestros jóvenes para lograr sus sueños.

Qué mejor broche de oro que los valiosos consejos que Rudyard Kipling nos da en sus versos, y que a todos nos convendrá recordar para transmitírselos a nuestros hijos y alumnos, mientras nuestros gobernantes se ponen de acuerdo:

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos la pierden –y te culpan por ello-; si confías en ti cuando todos desconfían, pero tienes en cuenta sus dudas; si puedes esperar sin cansarte; si engañado, no transiges con la mentira; si odiado, cierras el paso al odio sin parecer ni demasiado bueno ni demasiado sabio; (…) si puedes hablar con la multitud sin perder la honradez o caminar con reyes sin perder la humildad; si no pueden herirte ni amigos ni enemigos; si todos cuentan contigo pero ninguno en exceso; si puedes llenar un minuto con sesenta segundos dignos de una carrera de fondo, tuya será la Tierra y cuanto en ella exista, y lo que es más: serás un Hombre, hijo mío.

M.ª Luisa Turell
Licenciada en Filología Hispánica
Profesora de Secundaria