radiografía de la mujer actual¡Ya está aquí, marzo, el mes más femenino del calendario! Actos programados se apilan en las agendas con intención de dar notoriedad a la mujer en la sociedad del siglo XXI o para manifestar y reivindicar derechos en pro de la igualdad con el hombre.

Como persona y mujer, por este orden, me sumo a las actividades de la Semana Internacional de la Mujer Madrid, Woman´s Week, poniendo mi granito de arena en una labor tan encomiable, iniciada hace mucho tiempo por muchas mujeres, algunas reconocidas y otras anónimas, en pro de defender lo cabal y lo justo, la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

La mejora en las condiciones laborales de las personas y por ende en las condiciones de vida ha sido el gran reto de la humanidad desde su existencia. Sería injusto no reconocer que los avances sociales habidos, singularmente en los países desarrollados, fruto del tesón y esfuerzo de hombres y mujeres, son la lanzadera para que hoy en día se ponga el énfasis en la igualdad entre los unos y las otras.

Apoyar la igualdad conlleva favorecer y no obstaculizar la libertad de pensamiento y acción en las personas, bien sea hombre o mujer, con el fin de construir una sociedad justa y equitativa.

Libertad individual para diseñar nuestro proyecto de vida, elegir qué estudiar y en qué trabajar; decidir si queremos vivir solos o en pareja, escoger el modelo de convivencia, ser madres o padres, abrazar una u otra religión, o ninguna; conciliar vida familiar y profesional…La libertad empieza por respetar, por tolerar y no criticar opiniones y concepciones diferentes de vida.

De cara a materializar retos personales y profesionales, la mujer debería no vivir bajo el espíritu de la comparación y sí de la competición. Dar crédito a las descalificaciones que algunos hombres hacen sobre nosotras, fruto de una mala educación recibida en cuanto a valores y principios se refiere, daña la autoestima, el concepto que tenemos de nosotras para avanzar y progresar en aquello que ambicionamos y deseamos.

Por eso es de vital importancia no cuestionar nuestra radiografía interior. Si la percepción que tenemos de nosotras mismas nos reconforta y hace feliz, quedémonos con ella, no intentemos validarla buscando la aprobación de los que nos rodean.

Emponderar lo que pensamos que somos es lo que facilita el que derribemos el techo de cemento, esas barreras invisibles que nos auto imponemos y que son las responsables de la falta de autoconfianza en nosotras mismas y de nuestra inseguridad a la hora de ser y hacer.

Trabajar nuestro interior para querernos más y mejor es lo que vinculara la palabra éxito con mujer.

Las capacidades y fortalezas de las personas es lo que debería ser determinante a la hora de acceder a los puestos de responsabilidad en las empresas y no la condición de ser hombre o mujer.

No se puede apelar a que las mujeres se comprometen menos que los hombres por sus cargas familiares igual que no se puede aceptar el que la mujer se vea obligada a elegir entre familia y carrera profesional.

Las mujeres de hoy estamos preparadas para conciliar vida familiar y profesional si los hombres nos ayudan a ello, si se implican en las tareas que conllevan un proyecto de vida en común. No es justo limitar las ambiciones u aspiraciones de uno para favorecer la del otro.

En esta vida todos somos merecedores de tener oportunidades para avanzar, crecer y ascender en lo personal y en lo profesional. Ello es lo que da pie a que un amor inclusivo nazca, anide y se fortalezca en un mundo donde están Ellas y Ellos.