En estas líneas podríamos comentar sobre las últimas noticias del mes. Contar, por ejemplo, que en el Ayuntamiento de Torrelodones no existe ni diálogo ni consenso político. “El rodillo” de la mayoría, tantas veces criticado por los que ahora se sientan en la poltrona municipal ha pasado a ser su arma en los plenos, haciendo uso del voto de calidad de la alcaldesa y del apoyo condicionado del portavoz del PSOE, que se ha convertido en el socio listo. Desempolva mociones ya caducas a sabiendas de que aquellos que antes se mostraron en contra de ellas ahora no les quedará más remedio que aprobarlas. Podríamos decir a los votantes del PP que dieron su apoyo a Vecinos que éstos piden una reforma de la ley electoral, que beneficie a los partidos con menos votos (léase UPyD) y critican que Mariano Rajoy esté gobernando con el 45% de los votos. ¡Ellos, que mandan con el 37%! Lamentablemente, durante su discurso en el día de la Constitución no se acordaron de ningún artículo referido a las libertades. Hubiese tenido su gracia y nos hubiesen dado algún que otro titular. Contar, por ejemplo, que la administración de Torrelodones necesita de una reforma urgente; que los gastos de personal suponen el 49% de los presupuestos del Ayuntamiento; que hay funcionarios, con más de veinte años de antigüedad que no llegan ni a ser miliuristas, mientras otros cobran productividad en sus nóminas aun estando de vacaciones; que de un plumazo se han cargado el esplendor del Festival de Flamenco; que sólo se vendieron 370 localidades en total. Contar que en el gobierno de Torre impera la demagogia y el sectarismo. Recordar lo dicho en tantas ocasiones, que para que los municipios avancen y crezcan se necesita buenos gestores e imaginativos, capaces de crear riqueza. Contar que en Hoyo el Partido Popular hace valer su mayoría absoluta; que los actos culturales tendrán un precio, por primera vez en la historia, aunque sean mínimos; que el recibo del IBI será menor; que el estado del bienestar se ha acabado en el país y la oposición ha de ser consciente de ello y trabajar de forma constructiva.
En fin, podríamos contar… Sin embargo, comienza un nuevo año y con él nuevas esperanzas y deseos. Y los nuestros son sólo unos ejemplos. Imaginemos que se firmase un pacto nacional en educación y que la sociedad no pagase los enfrentamientos políticos; que la mayor inversión de cualquier presupuesto estuviese dedicada a la educación y a la investigación. Imaginemos un pueblo cuya Corporación se dedicase a trabajar por el bien de sus conciudadanos, que se acabase el amiguismo, el sectarismo y el revanchismo y que atrás quedase el populismo, la demagogia, los insultos y los ataques personales. Imaginemos unos gobernantes que los próximos 366 días acompañasen todos sus actos de la palabra democracia; que respetasen las críticas, la libertad de expresión y de opinión. Imaginemos un pueblo limpio, que valorase lo público como si fuese lo privado. Un pueblo donde no se ataque y persiga a la prensa que es crítica, donde se acaten todos y cada uno de los artículos de la Constitución…
Lamentablemente, éstos son sólo unos cuantos deseos. La realidad será bien distinta. Mientras tanto, nosotros cumpliremos nueve años dedicados a la información con mayúscula.
Nos quedan doce meses por delante. ¡Ojalá que se vislumbre la salida de la crisis, que los gobernantes acierten con sus decisiones, que España vuelva al lugar destacado de donde nunca debió de salir y que el derecho al trabajo sea un principio!
Con nuestros mejores deseos para 2012.
Gracias a nuestros lectores, colaboradores, amigos y anunciantes por estar ahí. ¡Que el próximo año venga cargado de buenas noticias!

