Defendieron a ultranza el Área Homogénea Norte, se inventaron construcciones que no iban a hacerse, informes medioambientales realizados por sus propios amigos, fotos, extraídas la mayor parte de ellas, del Jardín Botánico de Madrid. Hablaron de urbanismo salvaje. ¿Recuerdan a TorreNat? Duerme el sueño de los justos, esos que llevaron a Vecinos al gobierno. Hicieron del medio ambiente su bandera y ahora en el poder utilizan eufemismos para referirse a la construcción que se está haciendo en Las Marías. La urbanización de la zona se aprobó en el año 2006 y desde entonces ha permanecido en un plano. Ahora hay mucha prisa por edificar, por llenar las cuentas de tesorería y tener una excusa más para salir en los medios de comunicación. Hay unos derechos adquiridos de los propietarios, pero por encima de cualquier derecho está la opción de negociar e intentar salvar un medio ambiente, una defensa de las que ellos alardeaban en su programa electoral. En pocos meses ha desaparecido el paisaje de Las Marías. En su lugar, piedras, restos de los que un día fueron apreciadas especies arbóreas, grandes masas de cemento. Partidos políticos y asociaciones ecologistas denuncian que se están incumpliendo leyes de la Comunidad de Madrid. Ellos lo disfrazan de transparencia y remiten a una web municipal, como si fueran los primeros y los únicos en informar del devenir de unas obras. Se hizo en Torrelodones y es norma en cualquier otro ayuntamiento.

Son abanderados de disfrazar la realidad. Las fiestas, que acaban de concluir, pasarán a la historia del municipio por haber sido aburridas, carente de trabajo, de originalidad y donde ha habido más perjudicados que beneficiados. Pero ellos, eufemísticamente las califican de “tranquilas y familiares”. Así son Vecinos por Torrelodones.

El 10 de julio, durante la sesión plenaria, marcó un antes y un después en esta legislatura. Vecinos por Torrelodones fue consciente de su minoría.

Un mes de preparación y casi cuarenta y cinco minutos de exposición no le sirvieron de nada al concejal de Comunicación, Ángel Guirao. Su discurso no convenció ni al Partido Popular ni a acTÚa. Por primera vez en la historia de Torrelodones once votos sirvieron para reprobar la gestión de un edil. En defensa de su trabajo al frente de la comunicación habló de transparencia, cuando se ha demostrado que su labor ha sido completamente opaca. Se han aprovechado de la revista municipal y han utilizado información confidencial para su propio beneficio. Su hasta ahora abanderado en el cambio, el PSOE, titubeó a la hora de dar su voto y optó por una abstención. Otro de sus grandes baluartes, el túnel de la A-6, se pospuso hasta septiembre. La mala gestión del concejal de Urbanismo en la negociación con los promotores fue el motivo esgrimido otra vez por el Partido Popular y por acTÚa. El coste del famoso túnel, que Vecinos por Torrelodones pedía que lo sufragasen los promotores, ahora también saldrá del dinero del contribuyente. Cualquier cosa por vender que cumplen con su programa electoral.

A lo largo de un año la gestión de Vecinos se ha identificado por atacar a todo aquel que no esté con ellos. Padres de unos alumnos, establecimientos a los que quieren cerrar, sin tener en cuenta ningún recurso, mientras otros incumplen horarios sin ningún amonestación municipal. A unos sí y a otros no. Lo ancho para algunas urbanizaciones y lo estrecho para otras.

En estos tiempos afloran correos electrónicos llamando a las movilizaciones de los ciudadanos contra los gobernantes nacionales. Hablan de sus sueldos y atacan los recortes que todos estamos sufriendo. Hace tiempo que se acabó el estado de bienestar, pero en España hemos estado sumidos en una nube. Los grandes elefantes blancos, síntomas de una época de derroches, abundan por cualquier ciudad o región española. Nadie dijo nada de las subvenciones, aunque no las merecieran. Nadie criticó entonces las obras megalómanas y ahora muchas de ellas están convertidas en esqueletos. Hemos vivido años caracterizados por pésimas gestiones y todos somos responsables. Los políticos de uno o de otro bando, los gestores de los bancos y los ciudadanos que miraban para otro lado. Surgen movimientos autodenominados, Marea destituyente, que pretenden convertirse en adalid de la democracia. La verdadera democracia se ejerce en las urnas, controlando al poder y no permitiendo abusos. Los ajustes y las medidas que se tomen afectarán también a los ayuntamientos. No solo a los trabajadores. También a los políticos. Ya hay alcaldes y concejales que por solidaridad con los funcionarios han reducido su parte proporcional de la paga de Navidad. Todo apunta a que en unos meses por decreto ley podría extenderse al resto. En la próxima legislatura habrá un 30% menos de concejales. Tal vez sirva para que los políticos accedan a sus cargos para trabajar y no para encontrar una gran subvención municipal. Vienen tiempos revueltos para todos. No hagamos de cualquier abanderado un Vecino por España. Para muestra ya está Torrelodones.