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¿Tenemos que plantearnos que el códice o libro, en algunas materias, es una forma de comunicar ideas y conocimiento que está obsoleta…?

Por lo general, en determinadas especialidades y saberes y materias, un autor o varios, redactan un libro de cien páginas, relatando la historia de esa cuestión, la evolución, las ideas y los datos y los argumentos a favor y en contra. Y, por lo general, quizás, solo aportan un diez por ciento de total de páginas de innovación o novedad. Pero para llegar a ese diez por ciento de texto que puede ser considerado innovación en argumentos o en datos o en razones ha dedicado un noventa por ciento de texto, en contarnos, lo que ya en otras obras, está difundido y expresado. Y, así en casi todas las materias científicas y humanísticas y teológicas y filosóficas y…

Por lo cual, podemos pensar, que dedicamos una enorme cantidad de tiempo y de recursos, a repetición con otras palabras de lo mismo. Cierto es, que pueden existir diferencias, con ello, no negamos la necesidad de manuales de todas las ramas del saber, de todas las especialidades, de todas las disciplinas y desde todas las ópticas y perspectivas y orientaciones y tendencias. Pero una cosa son los manuales, para expresar totalidades de conocimientos sea de Psicología o Física o Matemáticas o de Filosofía, o alguna de sus ramas, y, otra, es que, por lo general, solo redactamos libros, que son recapitulaciones de lo anterior y, si aportamos algo nuevo, solo es el diez por ciento de material, a lo sumo, novedoso o innovador en datos o en argumentos.

Si el saber científico avanza, en general, es porque se redactan artículos académicos y científicos, sobre diversas materias, y en revistas especializadas, se van publicando, sean de Humanidades, de Ciencias Naturales, de Matemáticas, de Teología, etc. En cierto modo, este método, de que una persona, individual o colectiva, analiza una cuestión concreta, y en diez o veinte páginas lo pública, en una revista especializada. Este método, de redacción y de expresión, es el que permite, que el conocimiento avance, se sintetice de alguna manera, se creen concentraciones de información, sobre una materia o disciplina concreta, se tenga un lugar o cien revistas especializadas, donde se puede acumular una gran parte del conocimiento en una disciplina o subdisciplina. Por lo cual, el conocimiento puede ir avanzando…

Es obvio y evidente, si Google, ha calculado que en el mundo existen, sin contar, con todos los títulos que se hayan perdido, que serán millones en el mundo, sin contar, las diversas ediciones que se hayan hecho sobre El Quijote, sino que el Quijote solo es un libro, según Google, indicábamos, existen en el mundo ciento treinta millones de títulos diferentes, en el 2010, sean libros de una sola copia u original, sean libros que tienen millones de copias. Es obvio y evidente, decíamos, que, en las materias de literatura, y, otras semejantes, no se pueden resumir o sintetizar esas obras, que son únicas en su concepción y son originales. No se pueden reducir solo a un diez por ciento sus textos de cada una de ellas. Sino se tienen que expresar como totalidades en su unidad, algo semejante, como hemos indicado, anteriormente, a y en los manuales…

Imaginemos que este artículo está difundiendo una idea que pueda tener valor. Este artículo será leído por diez personas. Y, de ellas, solo la mitad, le otorgarán un cierto valor. Las demás, les resultará una reflexión, a lo sumo curiosa. Por lo cual, este supuesto e hipotético conocimiento o idea que expresamos aquí no servirá para nada, no llegará a ninguna entidad pública o privada, que pueda examinar y evaluar y criticar, esta sugerencia, analizarla, sintetizarla, expandirla, evaluarla y, perfeccionarla. Y, al final, empezar a ponerla en práctica.

Por tanto, se puede estar produciendo una enorme cantidad de conocimiento o saber, que se pierde, uno, no sale de los vientres de los ordenadores, otros, saliendo, publicándose, está perdido en archivos, bibliotecas, repositorios, centros documentales, y, por tanto, no produce ese conocimiento o ideas o sugerencias o conceptos o demostraciones, no produce conocimiento efectivo y eficiente, que pueda tener consecuencias en otros seres humanos, en los departamentos especializados, en los investigadores que puedan estar trabajando esos campos o esos temas, en estos momentos…

Leí, hace unos años, que un departamento universitario, me parece sobre tecnología de materiales, no lo recuerdo bien. Se le ocurrió la idea con sistemas de acumulación o de búsqueda de datos, con metodologías informáticas, se puso a buscar nuevos materiales o nuevos conceptos de nuevos materiales. Y, los sistemas de búsqueda indagaron en revistas científicas, en cientos de revistas científicas de todo el mundo. Y, al final, después, de unos meses, encontraron que se habían escrito cientos de artículos, que mostraban y demostraban, algo parecido, que se habían publicado e investigado y encontrado, cientos de nuevas aleaciones, combinaciones de materiales y semejantes, y que estaban hundidos en la mar de la información de revistas, incluso científicas y académicas, y, nadie sabía que existían, o apenas, habían tenido aplicación práctica.

Lo cual, nos lleva, para terminar (ya que este texto es un modesto artículo periodístico de opinión) a plantearnos dos cuestiones: el formato libro para expresión de ideas y conocimientos está obsoleto, en algunas de sus ramas. Segundo, que hay que buscar procedimientos, quizás archivos especializados, centros documentales, ahora virtuales, equipos de investigación, que si alguien tiene una idea, que considera es nueva e innovadora, un nuevo dato o argumento o experimento, etc. pueda enviarlo a un lugar, físico o virtual, dónde se pueda ver y analizar y juntar con otras. Y, pase la prueba de la racionalidad, sea científica o no…

No tiene sentido, salvo en determinadas circunstancias, en las materias del saber, sea científico o filosófico –no hablamos de la literatura, ni de los manuales de todas las ramas, donde se sintetiza todo el saber de esa disciplina, en libros de difusión o divulgación generales, y, otras excepciones…-, que se escriban cientos y miles de libros, sobre una misma materia, y, a lo sumo, un libro, tenga un diez por ciento, de novedad e innovación, y, lo demás sea repetición. Es la pérdida de tiempo para los autores y para los lectores y para los investigadores y para el público interesado…¿Es tener a los pueblos, incluso a los especialistas, en un grado de ignorancia, no necesaria, actualmente…? ¡Aquí dejo mi estrella de sugerencia…!

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