responsabilidad en tiempos difícilesDRA. ELSA MARTÍ BARCELÓ

“El precio de la grandeza es la responsabilidad” (Winston Churchill)

El coronavirus sigue azotándonos en el entrado periodo estival. Rebrotes por toda España nos impiden disfrutar a muchos de nosotros de las vacaciones con las que soñamos, tras muchos días de difícil e intenso trabajo.

La responsabilidad de hacer lo que debemos se adueña de nuestra conciencia para recordar la satisfacción del deber cumplido y así paliar el deseo frustrado.

Desde pequeños crecimos escuchando la importancia de educar, entrenar el valor de la responsabilidad. Los padres, haciendo uso de una infinita paciencia, nos hacían ver que ser responsable no solo es cumplir con las obligaciones, también es aceptar  el compromiso de asumir las consecuencias de nuestras elecciones conscientes, los éxitos o los fracasos.

Así pues crecimos con el firme convencimiento de que trabajar este valor sería lo que facilitaría construir un liderazgo emocional efectivo y consecuentemente alcanzar un liderazgo personal y profesional de éxito, objetivos y metas, razón de ser y existir.

La experiencia en años sucesivos nos ha hecho constatar que ser responsable no siempre es fácil, pues lleva implícito en muchas ocasiones renunciar a sueños y deseos. Por eso, es relevante a la hora de entrenar esta actitud pensar en qué ganancias nos aporta en nuestro día a día y así tendremos una motivación que nos ayudará a que prevalezca la responsabilidad sobre otros comportamientos en ocasiones más fáciles y lúdicos.

Entre ellas cabría destacar el bienestar emocional originado por hacer visible nuestro valor frente a nosotros mismos y frente a los demás. Ser responsable pone en relevancia nuestro grado de honestidad al cumplir con lo prometido y, sin duda, nos hace más confiables al generar conductas más previsibles. Requisito indispensable este último para construir relaciones interpersonales seguras y estables. Hacer lo correcto no solo ayuda a satisfacer la necesidad emocional de sentirse bien y satisfecho también incita a que el otro con su responsabilidad satisfaga nuestra necesidad de seguridad y confianza.

Ser responsable brinda la oportunidad de reconocer nuestras competencias, ilusión y esfuerzo en las acciones que realizamos, independientemente del resultado obtenido; facilita comunicar no solo con las necesidades, intereses y aspiraciones propias, también con las de los demás. La actitud responsable es la que otorga poder e influencia a nuestra sabiduría para manejar la resistencia al cambio si ello fuese necesario. Ayuda a tomar mejores decisiones al evitar el secuestro de la capacidad de pensar con lógica por la emoción desencadenada por la frustración de la necesidad no satisfecha.

Es un hecho comprobado cómo en situaciones de crisis, conflicto o incertidumbre, ser responsable acrecienta el grado de  resiliencia, capacidad de recuperación frente a la adversidad para seguir proyectando hacia el futuro. Una actitud responsable es lo que armoniza aspectos prácticos con los personales de uno mismo, generando una tendencia positiva en el largo plazo que se refleja en el grado de proactividad, motivación y autoconfianza.

Ser consciente de nuestro grado de responsabilidad en el momento actual es importante y necesario. Evitar conductas irresponsables en cuanto al incumplimiento de las medidas de seguridad recomendadas por la autoridad competente para evitar el contagio es la mejor vacuna para combatir el virus que nos acecha. Cuidar y cuidarnos es imprescindible para preservar la libertad de acción y no volver a la situación de confinamiento.

Poner en peligro con conductas y acciones irresponsables lo que otros han hecho y hacen, es desde todo punto de vista intolerable. Hay que evitar que los inapropiados actos de terceros tengan consecuencias negativas sobre personas que, sacrificándose, actúan de forma responsable y mirando por el interés general.

Cito a Mahatma Gandhi: “Es incorrecto e inmoral tratar de escapar de las consecuencias de los actos propios” y a  Michael Korda: “En el análisis final, la cualidad que tienen todas las personas exitosas es la habilidad de tomar responsabilidad”.