La impaciencia se manifiesta en <<querer todo ya>>…
Vivir inmersos en la cultura de la inmediatez nos lleva a ignorar una cualidad valiosa en las personas, la paciencia. Valiosa por dotar de significado la propia existencia, por ser instrumento mediante el cual los propósitos, las motivaciones o las ambiciones se cumplen, cobran vida.
La paciencia, saber esperar, es sin duda la virtud de los ganadores. La capacidad necesaria a trabajar y desarrollar. Esencia para mediar entre los deseos de mente y corazón. El remedio a utilizar para no dañar la autoestima y acrecentar así, la fortaleza interior.
La paciencia es el hábito que faculta a la persona para actuar de forma lógica y racional frente a las contrariedades de la vida. La práctica que motiva a seguir esforzándose para hacer lo correcto en momentos de frustración, indefensión, decepción, sufrimiento, sin idealizar expectativas y sufrir por ello. Gracias a la paciencia nuestra forma de ver las cosas es más objetiva y realista. Estamos menos contaminados por esa mente emocional que todos poseemos y que tantas veces frente al conflicto y la dificultad genera en nosotros comportamientos impulsivos y poco efectivos.
Ser paciente es el comportamiento a adoptar para investir el Yo de la quietud, serenidad necesaria para saber esperar cuando el interés, la apetencia por la posesión o realización de una cosa se acrecienta en exceso. Es la actitud a cultivar por dotar de lucidez a la razón, saber cómo afrontar el sentimiento de tristeza, desilusión y decepción, cuando uno no recibe lo que desea, ambiciona y necesita.
La paciencia es de suma importancia para relativizar la gravedad de lo que en el exterior acontece. Su presencia incita a la reflexión e introspección, a pensar antes de actuar, hacer u ofrecer, a distinguir con intelecto y coherencia nuestro grado de responsabilidad para que las cosas sucedan. Sin paciencia no hay seguridad, no hay confianza, no estamos a salvo. No somos capaces de sacar lo positivo de los momentos vividos y proyectar positivamente todos aquellos pensamientos, conductas y emociones sobre las que tenemos posibilidad de actuar.
Sin paciencia no existe capacidad de valorar las cosas de forma sana e inteligente. Sin paciencia no existe consciencia y sentido crítico para tomar la mejor decisión; sin ella no somos capaces de ver lo que realmente tenemos a nuestro alcance. Sin paciencia la desconfianza crece en nuestro interior por no ser capaces de relativizar la importancia de las cosas.
La paciencia nos pone en el camino del bien, en la senda del equilibrio emocional. Bajo su manto actuamos con más precisión, con menos margen de error y equivocación. Sin paciencia nos volvemos vulnerables, frágiles e intolerantes; sin paciencia no hay inteligencia intrapersonal, social o emocional. No hay conocimiento interno de nosotros mismos, no existe la capacidad de relacionarse con otros de forma empática y asertiva, no existe gestión optima de las emociones para vencer dificultades o afrontar lo inesperado.
La paciencia no elimina los problemas, favorece que los llevemos mejor. Ser paciente nos fortalece para soportar o resistir sin quejas ni lamentos los contratiempos que dificultan, impiden o retrasan un propósito. Tener paciencia nos lleva a transitar por la vida de forma más cómoda, respetando los tiempos, entendiendo que las cosas no se pueden cambiar de inmediato y que hay que esperar.
La paciencia es importante porque gracias a ella crece, habita la fuerza de voluntad para vivir y sobrevivir en el momento presente, para construir decisiones más sabias y elaboradas, garantizadas por un mayor tiempo de reflexión. Ella es la que abre oportunidades frente la adversidad emocional, situaciones de infortunio, dolor, desgracia, sufrimiento, donde la persona, por falta de recursos, por el carácter inesperado de estas, no sabe cómo actuar.
Ser lideres en la práctica de la paciencia nos lleva a obtener muchos beneficios. A nivel personal, metas y objetivos. A nivel social, vínculos más estables. A nivel laboral, compartir y cooperar para hacer del mundo laboral, un mundo mejor donde vivir y trabajar.


