El Parlamento Europeo ha aprobado la propuesta de la European Media Freedom Act (EMFA), una ley que pretende armonizar la regulación europea sobre libertad, pluralismo e independencia editorial en los medios. A la UE le preocupa y mucho la politización en los medios y la falta de transparencia.

Cuán lejos ha quedado aquel periodismo libre, donde se trabajaba con rigor y seriedad y donde se resistían los ataques del poder.

Hoy en día asistimos a una prensa manejada por los poderes fácticos. Desde los diarios nacionales, las emisoras de radio, las cadenas de televisión…cada uno pertenece a un bando, vertebrados de la verdad. Difícil informarse.

Es todo un ejercicio de buena voluntad buscar una noticia y confrontarla para saber la realidad. Atrás quedó el tiempo en el que la crónica daba información y al margen, siempre separada, quedaba la opinión.

Frente a los grandes grupos surgieron hace ya años pequeños reductos, llamados prensa local, que vinieron a ocupar un lugar, diría yo, predominante, en cuanto a la forma de informarse el ciudadano porque es la más cercana a él.

Pero como los grandes, estos más, han copiado la mala praxis y se han convertido en siervos del poder más próximo, el de los ayuntamientos. Y, por ser más cercanos, las relaciones de esta prensa y el poder se han visto cada vez más limitadas. Han sido varias las veces que, tras una rueda de prensa, se escucha preguntar: “¿qué te pongo este mes en portada?”.

El resultado es la falta de profesionales libres y la incapacidad para distinguir entre independencia y coherencia ideológica.

Solo así es posible contentar al poder y evitar problemas. Impera el copiar y pegar las noticias que envíen. A veces el medio reproduce, por no pararse a leer, hasta las faltas de ortografía del mensajero.

Medios que solo buscan el mercantilismo y a los que da igual servir en uno u otro bando, que prestan sus servicios y sirven al poder local.

Desde estas mismas páginas, nos hemos hecho eco de los ataques que hemos sufrido desde diferentes partidos. Este último mes, uno más se ha sumado a la ignominia a través de una nota de prensa que algunos mercantilistas del copio y pego, indocumentados, mal informados y que escriben al dictado, se han encargado de reproducir. ¿Cuál fue el delito? Contrastar una noticia, saber de lo que escribíamos y conocer qué había detrás de una votación. Y, les aseguro, que callamos información. Lo lamento, hicimos nuestro trabajo; el seudoperiodista que nos atacó, no, e incluyó en su pajeo mental a una tercera persona ajena por completo a esta redacción. Al partido que ha venido a hacer ruido le molestó un artículo que ponía en evidencia su falta de criterio y su oportunismo político. Y nos vimos envueltos en lo que ya se conoce en los mentideros como “la guerra de las fotos” entre dos partidos.

En estos veintiún años nos han amenazado, insultado y despreciado a través de la palabra y del escrito; estamos muy lejos de los que escriben al dictado de sus mentores. Debe ser por eso que también molestamos a algunos mercantilistas, voceros y seudoprofesionales de la prensa local, que buscan amedrentar a quienes gobiernan los ayuntamientos.

A todos aquellos que quieran darse por enterados, repetimos, no estamos contra el poder, sino que recelamos de todo aquel que lo ejerce en beneficio propio, sea del partido que sea.

Miguel Ángel Estalayo