“La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo” (Sir Francis Bacon)
La cualidad más deseada por el poder manifiesto de cautivar, fascinar, hechizar los sentidos.
La virtud que todos debemos conocer y trabajar por su trascendencia en el devenir de las relaciones. Por su influencia en cuanto alterar o condicionar comportamientos ajenos.
Lo que, con ejemplo, todas las generaciones de padres tienden a mostrar a sus hijos con intención de fortalecer el bien de su aprendizaje, lo que desde su experiencia consideran útil y necesario para establecer objetivos, retos de vida bien definidos, realistas, posibles y alcanzables. Alcanzables por armonizar talentos y aptitudes, habilidades y conocimientos en pro de disfrutar de lo imaginado, materializado sin generar controversia, celos o envidia.
Lo que a su juicio es una sabia e inteligente actitud para causar buena imagen en los demás. Una percepción positiva definida por razonables, prudentes, juiciosas formas de actuar. Comportamientos, sin duda, fortalecedores de seguridad y confianza para el ambiente.
Lo que la RAE bien define como “sensatez para formar juicios y tacto para hablar u obrar…” o lo que todos consideramos es “el arte de saber estar, saber que decir, cómo decirlo y lo más importante qué no decir”.
Esa virtud por la cual las personas nos seducen, cautivan y maravillan por hacernos entender que “la elegancia no está en la forma de vestir, sino en el trato con las personas y la discreción”…
Fomentar un nivel de comprensión profundo sobre el significado de este valor, virtud o cualidad es lo que predispone la voluntad humana a favor de su práctica. A su práctica, por comprender la esencia de lo que en verdad es importante, “las ventajas implícitas de ser o comportarse de forma discreta”.
Ventajas necesarias de conocer para enaltecer la respuesta a la acción requerida, para acrecentar en el caso que nos ocupa, la capacidad de esfuerzo en la mejora de habilidades comunicativas y relacionales, la competencia de crear y mantener vínculos interpersonales saludables por identificar, analizar, comprender el contexto. Por incorporar a la forma de razonar los valores esenciales para interactuar, relacionarse con los demás de manera efectiva y satisfactoria. Valores reseñables como la prudencia, templanza en la forma de ser o la moderación y cautela en la forma de hacer.
Sí queridos lectores, la discreción es la virtud que conforma el gobierno de las personas.
El autodominio para hablar con agudeza e ingenio, con prevención y cautela, eligiendo el momento y la forma de hacerlo para evitar palabras, gestos, actitudes que influyan negativamente en el logro de los objetivos establecidos. Respuestas indeseables que dificultan el entendimiento del otro por ir acompañadas de actuaciones imprudentes, inconvenientes e impertinentes, actuaciones faltas de delicadeza, consideración y cortesía a la hora de decir a los demás lo que pensamos o no estamos de acuerdo.
El autocontrol para mantener la compostura, serenidad y moderación para hablar de lo que uno sabe sin monopolizar la conversación, sabiendo escuchar, respetando los turnos de hablar, dejando a los otros que participen. Sopesando las consecuencias antes de decir y actuar para evitar la equivocación. Equivocación emitiendo juicios de valor sobre otras formas de pensar diferentes. Entrometiéndonos en asuntos ajenos dando opinión o consejo sin que nos la pidan. Vulnerando la intimidad de las personas por dejan al descubierto secretos y confidencias…
Un valor en alza por fomentar todos los comportamientos que potencian la interacción social y la percepción personal. Comportamientos de respeto, tolerancia y profesionalidad en todos los ámbitos de la vida donde se espera un comportamiento responsable.
La virtud que todos debemos ejercitar para salvaguardar a nuestra persona del protagonismo y egocentrismo. Para regular de forma consciente y voluntaria los impulsos y emociones, los estados de ánimo y sentimientos con el objetivo de alcanzar un mayor equilibrio personal y relacional.
Con discreción la confianza se maximiza, con la discreción siempre ganamos.

