DRA. ELSA MARTÍ BARCELÓ

El por qué más buscado…

Por qué es más razonable creer en Dios que no creer … Reflexiones en alto de una cuestión para algunos todavía sin resolver de cara al tiempo que entramos…

“Lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras” (San Pablo). Conocerle, estudiarle, saber más de Él es lo que me da la confirmación de lo grande que es…

Una motivación fruto de conductas aprendidas. Aprendidas de unos padres firmemente convencidos en la importancia de la fe, creencias religiosas para tener una vida ordenada con sentido, sin  “apego desordenado a los goces de este mundo …” aquel que refiere el P. Loring.

Ellos fueron los que, con tesón y paciencia, ejemplo y respuestas me llevaron a descubrir por qué hacer las cosas, saber lo que tenía que llevar a la práctica para concebir una existencia que me hiciese sentir plena y satisfecha, asimilando que “Si Dios no existe, todo está permitido…” Dostoievski, poeta dramaturgo.

Como buenos padres me intentaron proteger de cometer el error, la equivocación de pensar en la inexistencia de Dios. Por mediación de su voluntad entendí lo que sabiamente debía elegir por ser lo aconsejable para mi confort emocional, muy en línea con la reflexión de Pascal, matemático, físico, filósofo francés… “Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, nunca lo sabré, pero si hay algo, tendré que dar cuenta de mi rechazo”.

Ellos fueron los que con su saber hacer me adoctrinaron en lo esencial e importante, el conocimiento de la fe, ya que, “… No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”.

Los que me enseñaron a buscar a Dios como respuesta para saber de dónde vengo, a donde voy y por qué estoy aquí. Los que me hicieron ver en Él la oportunidad de una vida con propósito e intención, fomentada en la creencia de lo invisible que no vemos pero que sin embargo existe para hacernos sentir bien, la esperanza y anhelo de vida eterna.

Los que sabiamente supieron alimentar en mí esa confiada expectativa, aquello que cuenta el inolvidable jesuita P. Jorge Loring, autor del libro “Para salvarte”, enciclopedia del católico del siglo XXI con 58 ediciones… “Quien tiene la respuesta de la fe, vive con ilusión y esperanza, quien no sabe responder, vive con la angustia de la duda, pues nadie puede estar seguro de que no hay nada después de la muerte…”.

Los que me hicieron ser inteligentes para tomar la decisión de creer en Dios como forma de satisfacer una de las necesidades más importante del ser humano que, tras la muerte, existe continuidad de vida. Tomar la elección correcta disponiendo de la justa información para opinar o actuar responsablemente, con pruebas que avalen las ganancias de creer frente a las desventajas de no creer que nos habla Monseñor Peinado “La fe cristiana pone en nuestra vida claridad, seguridad y fortaleza invencible”. Con pruebas que verifiquen que Ciencia y fe no son contradictorias sino recíprocamente complementarias, como  bien explica el científico italiano, Antonio Chiichichi en referencia a aquellos que no creen… “El ateísmo tiene la fe en la nada, y el cristiano la tiene en Dios. Quien quiera profesar la fe en la nada, que continúe siendo ateo, pero a condición de que no pretenda que su opinión esté motivada por razones científicas…” o como dijo Einstein, una de las personas más influyentes del siglo XX, “La Ciencia sin religión es coja”

Seamos inteligentes pues, esforcémonos en buscar los porqués, interiorizando que “la fe en Dios es perfectamente razonable, que hay muchas más razones para creer que Dios existe que para dudar de su existencia…” P. Loring.