compromiso e identidadDRA. ELSA MARTÍ BARCELÓ

Hoy hablo de compromiso porque es lo que las personas necesitamos escuchar para estabilizar el ánimo y no desfallecer ante la incertidumbre e inseguridad, falta de esperanza y optimismo que estamos viviendo.

Un atributo necesario para movilizar el esfuerzo y la voluntad de las personas para hacer más de lo esperado y cumplir con lo acordado. Un valor introducido en nuestro vocabulario de infancia que adquiere connotación importante en la vida adulta porque de él van a depender nuestros logros, éxitos, victorias en el terreno personal, social o profesional.

El compromiso va ligado a una forma de ser, hacer, compartir y ofrecer…

Una forma de ser, innata a la persona y no al ser humano, alimentada por el ejemplo de “otros”, personas de nuestra infancia con un calado especial a nivel afectivo, cognitivo y conductual, referentes de honestidad, solidaridad y responsabilidad. Valores todos ellos característicos de personas que inspiran por su integridad moral y que sin duda conquistan por sus principios de justicia, verdad, unión y colaboración.

Una forma de hacer, resultado de una elección interior, fruto del conocimiento e introspección, de la observación que hace una persona de su conciencia y sus estados de ánimo para cumplir y alcanzar lo ansiado, deseado y tan esperado: la excelencia del ser. Una decisión adoptada libremente con firmeza, seguridad y determinación donde la persona conoce condiciones y acepta las obligaciones que ello conlleva.

El compromiso es atributo necesario para mantener la actitud de esfuerzo, tenacidad, empeño y resistencia a la hora de plantear, dar batalla, en la lucha por alcanzar objetivos o superar obstáculos bien sea a nivel individual o colectivo. Es fuente de confianza en el exterior y de autoconfianza en el interior, al permitir que algo suceda de forma determinada o que alguien actué como uno desea a la hora de emprender una acción difícil o comprometida.

Una forma de compartir, dar parte de lo que uno posee para que haya cambio, mejora, tranquilidad y bienestar emocional.

Ser comprometido a la hora de actuar y comportarnos es la cualidad que define el éxito en las personas a la hora de conseguir resultados imposibles o difíciles de creer causantes de admiración y sorpresa. Ser conscientes de nuestro grado de compromiso es lo que ayuda a sintonizar los propósitos personales de nuestra vocación con los objetivos que impone el cumplimiento de nuestra profesión.

Una forma de ofrecer llena de ventajas para hacer lo que nos gusta desde la pasión, el orden y la perfección, el esfuerzo y sentido de la responsabilidad y, por supuesto, de la satisfacción que conlleva cumplir con lo deseado.

Ofrecer compromiso es la forma de hacer que las empresas y las personas se muevan. Es lo que hace que el trabajo en equipo se fortalezca y consolide para obtener mayores éxitos y mejores logros, es lo que ayuda a reforzar la autoestima al dar sentido a las personas de por qué hacen lo que hacen.

Sin la existencia de un compromiso bidireccional el trabajo en equipo no es eficiente ni productivo. Los equipos funcionan si hay compromiso, pasión por conseguir un objetivo común. Si existe una cultura que inspire, que sume y reste y no coaccione. Abanderar la cultura del compromiso colectivo retroalimenta compromisos individuales, hace que los compromisos crezcan y se fortalezcan al motivar a la gente y dar sentido a la misión que tienen dentro de la empresa u organización.

Ofrecer compromiso es una forma de incentivar emocionalmente a las personas para involucrar su fortaleza a la hora de participar sin ningún tipo de manipulación en nuestras decisiones. Fomentar su fidelidad, entrega y disponibilidad para que no abandonen cuando las circunstancias cambian o son desfavorables.

El compromiso es lo que diferencia a unos y a otros, trasciende al exterior, como una forma de actuar y comportarnos desde la razón, coraje y valentía.