DRA. ELSA MARTÍ BARCELÓ 

El milagro de GarabandalCon motivo de las fechas que se avecinan, quiero compartir con vosotros más detalles de una apasionante, bonita historia. Algo de lo que ya hablé el pasado mes de noviembre y que tanta curiosidad,  ganas de saber más, ha despertado en muchos de vosotros, las Apariciones de la Santísima Virgen en Garabandal.

Una historia apasionante por ser crónica de unos hechos excepcionales, que se apartan de lo ordinario o que ocurren rara vez.

Una historia fuera de lo común por tener una protagonista especial e inusual, la Santísima Virgen. Por tener un escenario poco glamuroso para lo que la cultura de hoy entiende, un pueblo pequeño del norte de España, habitado por personas de fe,  humildes y trabajadoras dedicadas al cultivo del campo y ganado,  con una vida sencilla sin riqueza, lujos ni sobresaltos. Por ser respuesta del cielo de una Madre solícita a los deseos de una hija preocupada de 12 años…

Sí, hoy os voy a hablar de Conchita de Garabandal, la niña que junto a otras tres niñas decía ver a la Santísima Virgen hace más de 60 años. La niña cuestionada, enjuiciada, incluso maltratada por ser figura principal de un gran milagro… Un milagro autentificado por personas que vieron cómo esta niña entraba en trance la madrugada del 18 al 19 de julio 1962,  y cómo por orden de Dios e intercesión de la Santísima Virgen recibía de manos del Arcángel San Miguel una Sagrada Forma a vista de todos.

Sí, queridos amigos, así es como Conchita recibía la prueba que tanto pedía para que todos la creyeran, así es cómo respondía una madre a la inquietud de una hija, así es como la Santísima Virgen desenmascaraba hace 62 años un “falso acusador” y hacía que Conchita fuese declarada inocente a día de hoy.

Un “Milagruco chicu” a los ojos de la niña, y un gran milagro a los ojos de todos los que creemos en Garabandal.

Un milagro defendido por la Santísima Virgen hace 62 años de forma brillante e inteligente como bien dice una persona que reza por mí, os digo porqué…

La Virgen sabía que llegaría un día en que alguien se atrevería a etiquetar de fraude el milagro, acusar a Conchita de haber robado la Forma del Copón, y es por ello por lo que ideó un magnífico plan de defensa…Poner en la boca de Conchita una Sagrada Forma distinta a la que se utiliza en la Santa Misa, una Forma “más grande y de más diámetro, más blanca, más luminosa” como se describe en los muchos testimonios recogidos por el Padre García de Pesquera y otras personas.

Sí, lectores, os cuento todo esto porque, aunque os parezca mentira es lo que ha ocurrido hace muy poquitos días cuando a un buen señor se le ha ocurrido acusar a Conchita de cometer este sacrilegio, haber robado la Forma del Sagrario ….  ¡Qué disparate hacerlo, pensé, cuando la Virgen en previsión de lo que iba a suceder hace 62 años había dejado protegida a Conchita de esta acusación, haciendo que la Forma Consagrada que apareció en su lengua tuviese unas características exteriores diferentes a las que los fieles conocían y están acostumbrados!

Queridos lectores, cualquier hipótesis de que Conchita robó la forma queda desmontada, queda desmontada porque la Santísima Virgen, dejó de antemano blindada su defensa, y sabéis por qué, porque es Madre de Dios, y Madre suya como también lo es nuestra.

He compartido esta bonita historia para sembrar fe, esperanza, confianza en esa “Mujer” que vemos en los Belenes, en los dibujos, o que es protagonistas de Villancicos, aquella que cuida de nosotros y nunca nos abandona, la “Mujer” ejemplar que asumió con resignación cómo su hijo se debía entregar para salvarnos a todos nosotros… No perdamos la fe en que los Milagros existen ¡Feliz Navidad, queridos lectores!