Humana Fundación Pueblo para Pueblo recuperó 22.420 kg de textil usado en Collado Mediano en 2017.

Las donaciones representan un ligero descenso respecto al año anterior (24.995 kg), pese a ello la Fundación constata la confianza de la ciudadanía hacia un modelo de gestión del residuo textil con finalidad social. El textil es la fracción recogida selectivamente con mayor potencial de aprovechamiento por encima del vidrio, el papel o el plástico.

Las prendas proceden de los diez contenedores que Humana tiene situados en la vía pública, donde los collaínos depositan la ropa, el calzado, los complementos y el textil de hogar que ya no utiliza y a los que Humana da una segunda vida. El servicio de recogida del textil es gratuito y representa un ahorro importante en los gastos de recogida y eliminación de residuos sólidos urbanos. El objetivo de la Fundación es que la recogida selectiva de ropa usada y su preparación para la reutilización se consoliden como parte fundamental de la gestión de residuos.

Humana y el beneficio ambiental

Humana fue pionera en España en la recogida y preparación para la reutilización de ropa usada: inició su actividad en 1987, utilizando contenedores de madera, sustituidos posteriormente por los actuales metálicos que garantizan altos de niveles de usabilidad y seguridad. En 31 años de recogida selectiva, la colaboración de los ciudadanos ha permitido recuperar 294.344 toneladas de ropa, el equivalente a llenar más de cuatro veces un gran estadio de fútbol.

Tras la orgánica, los envases y plásticos, el papel y el cartón, y el vidrio, el residuo textil es la quinta fracción que más generan los españoles y la que presenta el porcentaje de valorización más alto (por encima del 90%). Sin embargo, sólo una de cada 10 prendas que ya no queremos tiene una segunda vida; al resto no se le da un tratamiento apropiado lo que hace imposible su reaprovechamiento. De ahí la importancia de concienciar a la ciudadanía de la necesidad de la recogida selectiva.

La reutilización y el reciclaje de textil contribuyen al ahorro de recursos, la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Reducen los residuos en los depósitos controlados y en las plantas incineradoras, así como la emisión de gases de efecto invernadero. Cada kilo de ropa que se reutiliza y no es incinerado evita la emisión de 3,169 kg de CO2, según datos de la Comisión Europea.

Las más de 22 toneladas recogidas en 2017 representan un ahorro de 71 toneladas de CO2 a la atmósfera, cosa que el planeta agradece.