El partido de Santiago Abascal, con su candidata a la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, logró ser el quinto partido en las elecciones de mayo de 2019. Ahora, en estas elecciones trata de revalidar o aumentar ese resultado. En las siguientes líneas, comentamos por qué votar a VOX, qué propuestas ofrece y, sobre todo, qué planes tienen para los jóvenes: la vivienda, el paro…

Nuestro agradecimiento a VOX Torrelodones por su colaboración para realizar este artículo.

¿Por qué votar a VOX?

Para proteger Torrelodones y Madrid de la izquierda y, de lo que es peor, de sus políticas que muchos otros partidos han mantenido y promovido en Madrid. Sin seguridad no hay libertad, sin seguridad no hay prosperidad y el único partido que habla claro sobre los problemas reales de nuestros vecinos y de todos los madrileños es Vox. Nuestra presidente, Rocío Monasterio, impedirá que la izquierda tome Madrid.

¿Qué propuesta destacaría?

Proteger Madrid y no a la casta política; eliminar el gasto superfluo de la administración, reduciendo a la mitad el número de diputados de la Asamblea de Madrid; reducir a siete las consejerías. Levantar las restricciones al tejido productivo para retomar la generación de empleo y de riqueza, proteger nuestros barrios para salir de casa con seguridad de no ser asaltado o que nuestra casa puede ser ocupada y que el delincuente tenga más derecho que el propietario. En definitiva, ocuparnos de lo que realmente importa a las familias, autónomos, PYMES y empresas de Madrid.

Acciones a tomar con respecto al paro juvenil

Generar empleo no lo hacen los políticos, es una actividad que se realiza en las empresas desde las más pequeñas y familiares que son la mayoría a grandes compañías. En Torrelodones nuestros jóvenes necesitan tener la oportunidad de demostrar su gran capacidad de emprendimiento, trabajo, esfuerzo y eso solo ocurrirá si Rocío Monasterio es la presidente de la Comunidad de Madrid. Ayudemos a las empresas a generar empleo para nuestros jóvenes y dediquemos los recursos necesarios que, en muchos casos, se destinan a chiringuitos o a menas. Se da la paradoja que en Madrid ayudamos a los MENAS, mientras nuestro jóvenes deben abandonar su casa para terminar sus estudios fuera, trabajar fuera o estar desempleados y sin ayudas en su propio país.