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JMM CAMINERO

Se dice que los restaurantes, después de las sucesivas crisis que estamos sufriendo, están llenos. Supongo casi llenos y rellenos de rostros y esperanzas.

Los humanos tienen que vivir y sobrevivir, deben tener esperanzas, las cenas y las cenas de empresa cumplen muchos fines. Como todo lo que el hombre/mujer tocan, también los niños y ancianos. Todo tiene razones primarias y secundarias y terciarias, todo motivos conscientes, semiconscientes e inconscientes. Diríamos que en un acontecimiento o hecho o dato o realidad, o trozo de realidad, que es como a mí me gusta designarlo, se incrusta distintos motivos-causas, distintos fines-intereses-objetivos. Quizás sea la condición humana…

Durante lustros y décadas me llamó mucho la atención que muchos soldados ingleses, antes de la primera guerra mundial, antes de ir al frente, se casaban con sus novias de toda la vida. Hasta que, en un momento de suerte y azar, me ofrecieron el dato y concepto y texto y documento, de que había varias razones: una, que, si el novio/esposo moría, a la mujer le quedaría una paga o pensión. A eso anídenle/añádanle que toda mujer, también muchos hombres, quieren dejar un hijo/a en el mundo, quieren sembrar esa semiente. Es como una realidad ancestral, que entra en lo profundo más profundo del ser –ya sé, que ahora existe una tendencia importante de antinatalistas, pero debemos reconocer, que ese deseo está aún en la inmensa mayoría, más en las féminas que en los varones. Por esto, no me cierren todas las puertas de su corazón, pensando de este modesto escribiente, cualquier fórmula y ecuación negativa…-.

A las razones anteriores, añádanle, que en esa época una mujer que había sido novia, y si el novio la dejaba o fallecía, después, encontrar otro novio era difícil. Pues tenemos ya el cóctel suficiente para ese fenómeno. Pues algo así sucede con las fiestas de las cenas/comidas de empresa. Existen muchos motivos, confesables y semiconfesable e inconfesables… Uno, intenta curar la soledad humana. He remirado por el bosque de Internet, para buscar cifras y datos numéricos, cosa que tanto me gusta, y no he encontrado un cálculo aproximado de cuántas cenas de empresa se harán estas navidades en España –solo algunas cifras del dinero en un fin de semana, y de que están para tal fecha, todas las sillas ya ocupadas para dicho fin…-.

Como saben ustedes, que en esto del articulismo existen muchas tendencias para buscar los temas y la inspiración. Pero una que se indica en general, es que todos los columnistas se leen/oyen/escuchan/ven a otros articulistas/noticias/tertulianos, además de los medios de comunicación, de la realidad actual o actualidad, concepto eterno y sacrosanto en el medio/oficio/profesión –como si degustar la tortilla de cada día, realidad demasiado antigua, no fuese actual/eterna/intemporal…-.

Pero mi forma de ser es diferente en esto, como todos entresaco temas, generales y abstractos, y también cotidianos que percibo con los ojos, o a través de las informaciones de los medios. Pero también, tengo un segundo objetivo, si un tema-cuestión-observación, la retomo de un  redactor/columnista, quizás, por ese afán del método académico, que hay que citar la fuente, pues sigo ese concepto. Y, en general, por homenaje a quién me ha ofrecido esa idea o sugerencia, que también puede estar en el mundo viviente o actual o ser del pasado, o, un tema que está en tu cabeza, pero en ese momento, no te acuerdas, y, para homenaje del articulismo que al menos tiene con/en nosotros dos siglos y medio, y, también homenaje a otra firma del articulismo/polígrafo. Pues muchos no citan, pero mi pluma modesta, piensa que hay que ser agradecido. Cito, no como la mayoría para criticar, sino para alabar explicita e implícitamente.

Concretando esta columna, es una sugerencia de la excelente columnista Rosa Palo, que la titula Cena de Empresa, materializada en bits de información electrónica en Colpisa, el dos de diciembre de 2022. No se valora lo suficiente las crónicas-comentarios-artículos-columnas de opinión/literarias. Pienso que es una fuente de información que los historiadores no tienen suficientemente en cuenta, cuando realizan sus sesudas investigaciones históricas. Por ejemplo, la época de la segunda república y de la guerra civil, hace noventa años y siguientes. Si tuviesen más en cuenta las noticias y crónicas y artículos se darían cuenta que, en ellos, se materializan opiniones/razones/datos/argumentos, de personas que observan, que deberían entrar en los circuitos de la cultura. Porque explican algunos fenómenos con algunas causas…

Entiendo y comprendo, que hemos pasado un invierno largo y frío, no climático, pero sí de sucesivas crisis. Es más, estamos todavía en ello –virus, política institucional, económico, sociales, culturales, espirituales…-. Entonces la vida, como en la primavera, tiene que florecer. Existe cualquier excusa y las aceras y alquitranes se rellenan de cabezas con sonrisas y pensativas, para la compra/luces, ser una excusa para poder emerger de la cueva del invierno como los osos. La vida tiene que seguir y proseguir. La esperanza. La esperanza de la que nos hablaba Semprún, ministro y escritor, incluso en los campos de concentración.

Esa esperanza, que hace a los hombres, continuar otro día. Esa esperanza que hace a la humanidad seguir existiendo. Esa esperanza que nos ha traído hasta aquí en las vueltas y revueltas de al menos, dos millones de años. Paz y bien…

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es

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