Entrevista a José de la Uz, alcalde de Las Rozas, tras la celebración del Congreso de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI)
PILAR RIVERA
La Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) es una organización que agrupa a numerosas ciudades y municipios en España con el objetivo de promover y coordinar iniciativas relacionadas con la transformación digital y la sostenibilidad urbana. Su misión es fomentar el desarrollo de ciudades inteligentes que mejoren la calidad de vida de sus habitantes a través de la implementación de tecnologías avanzadas y la colaboración entre entidades públicas y privadas. La RECI facilita el intercambio de conocimientos y buenas prácticas entre sus miembros y promueve la innovación en áreas como movilidad, energía, seguridad y gestión urbana.
Después de Valencia y Palma, la Red Española de Ciudades Inteligentes escogió Las Rozas para albergar esta III edición de su mayor encuentro anual. Nos desgrana todos los detalles, el alcalde de Las Rozas, José de la Uz, quien asegura que Las Rozas está en “apoyar al talento, la creatividad, la imaginación, la ingeniería, los emprendedores de base tecnológica conectándolos con el ecosistema de empresas locales y con el propio Ayuntamiento que les ayuda a buscar soluciones que mejoran la vida”.
Explique a nuestros lectores qué es una ciudad inteligente
Es muy importante que los vecinos sepan que Las Rozas es un municipio líder en penetración en banca digital o en usuarios de e-commerce, lo cual no significa que no atendamos inteligentemente también a las personas que no utilizan las nuevas tecnologías. Bien al contrario, ponemos mucho foco en ello. Buscamos además que la ciudad inteligente sea un camino en el que, a lomos de esa revolución tecnológica y digital, vayamos transformando, como estamos logrando, nuestras propias tripas como Administración y ser cada vez más ágiles. Sin olvidar, por otro lado, que la innovación tecnológica se puede testar y usar en la ciudad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos.
En un mundo absolutamente desigual e insostenible, teniendo en cuenta los datos de Naciones Unidas que señalan que las ciudades son las responsables de más del 70% de las emisiones mundiales de carbono y de entre el 60% y 80% del consumo de energía, ¿se puede considerar que es objetivo real hacer de las ciudades lugares donde las personas vivan en equilibrio con mayor calidad de vida?
La verdad es que son muchos los retos y nada es inmediato. Este es un camino en el que se van mejorando e incorporando tecnologías. Y, ¿cómo puede mejorar la vida de los vecinos de nuestra ciudad? Pues en cuanto a nuestra propia administración electrónica, a medida que vayamos teniendo la plataforma de datos, se van a ir pidiendo menos datos a los vecinos. Por ejemplo, a la hora de tramitar sus papeles debería llegar el punto en que un servicio o una ayuda, le llegue al vecino al móvil sin necesidad de que él lo haya pedido, por la propia cadencia. Ya contamos con sus datos y, por tanto, le agilizamos esa relación con el Ayuntamiento.
Pero la tecnología y la digitalización también suponen la reducción de costes. Por tanto, poder seguir siendo la cuarta ciudad de España con menos impuestos porque con placas solares y con retos para hacer más eficientes esas placas solares, reducimos el consumo y de esta forma, no tenemos que repercutir al vecino en los impuestos esa subida. Otra iniciativa que destacaría es el chatbot que ha evolucionado a Inteligencia Artificial: el vecino solicita información en la web del Ayuntamiento, apoyándonos en la tecnología chat GPT, y la obtiene inmediatamente. Ahora mismo la web tiene casi 300 trámites telemáticos que no existían hace ocho años.
La brecha digital continúa siendo un reto. ¿Se ha convertido en la “eterna” asignatura pendiente?
Es una realidad. Y precisamente en este congreso, en el que participamos 50 ciudades, trabajando y compartiendo información, es uno de los temas a abordar porque nos preocupa. Lo que analizamos es que después de la pandemia, mucha gente mayor y no mayor que no estaba acostumbrada a usar las nuevas tecnologías se ha puesto al día y ha sido capaz de acercarse a ellas. ¿Qué estamos haciendo en este sentido? Mantener la presencialidad porque yo no entiendo que un vecino de Las Rozas que no quiera, que no sepa usar las nuevas tecnologías, no tenga a su disposición una atención presencial y, por tanto, el registro sigue abierto por la mañana y por la tarde. Es verdad que hay normas, sobre todo para los que son tejidos asociativos o empresariales, que están obligados a relacionarse con la administración electrónicamente. Por ello, ponemos a su disposición tutorías y formación y acompañamiento de personas para que puedan presentar sus papeles quienes están obligados por ley. Luego es verdad que Las Rozas es un municipio con muchos servicios y que nos apoyamos mucho en los voluntarios, especialmente en los centros de mayores que tienen sus propios equipos. Pero hay que mantener la presencialidad y la atención a quienes no quieren usar las nuevas tecnologías, especialmente mayores y luego generar herramientas como el BootCamp o campamento intensivo en tecnologías que se ha puesto en marcha a través de Innova Las Rozas para parados de larga duración que están aprendiendo a programar para encontrar un empleo.
El mal uso y el abuso de las nuevas tecnologías es la causa de problemas graves físicos y mentales sobre todo entre los nativos digitales. ¿Qué medidas está implementando Las Rozas al respecto?
La tecnología tiene infinitas ventajas, pero también muchos riesgos. Son fundamentales protocolos ya no solo para el usuario que cada vez que hacemos trámites estamos abriendo nuestras puertas y ventanas, sino en el ámbito de la ciberseguridad. Estamos certificándonos en el esquema nacional de seguridad y tenemos una normativa interna de cómo blindar nuestra administración para que los datos de nuestros vecinos estén protegidos.
Respecto al uso de la tecnología del que me hablabas por parte de los nativos digitales que han nacido con ello y que probablemente están sufriendo mucho el mal uso, Las Rozas ha puesto en marcha, a través de la concejalía de educación, pero de manera transversal con servicios sociales y sanidad, un programa de ciudad centrándose en la salud mental. No únicamente para las personas en soledad no deseada y problemas de salud mental, sino que uno de los focos que se abordan son las redes y su gestión por las familias que no están siendo conscientes de a lo que están expuestos sus hijos. En este sentido, desde los clubes deportivos, desde los colegios y través de reuniones y sesiones de trabajo vamos a ser capaces de sacar las medidas para concienciar y concernirnos de unos mínimos de medidas que Las Rozas pueda aplicar.
¿Transformar la tecnología en sostenible o la sostenibilidad tecnológica ha pasado a ser un negocio muy rentable?
Somos un municipio tan verde y cuidado en el que los vecinos buscan calidad de vida sin contaminación.
La sostenibilidad es ser líderes en Ecoescuelas donde los chavales hacen proyectos de investigación sobre las aguas, el reciclaje y la polución; donde se trabaja para hacerlos conscientes y sensibilizarlos en que este es el planeta que tenemos y esta la ciudad en la que vivimos y que hay que hacerlos sostenibles y cuidar nuestro entorno, disfrutarlo porque eso es la sostenibilidad, sin agotar nuestro espacio.
Y Las Rozas está absolutamente convencida de eso con muchos programas no solo de reforestaciones. Nos han otorgado tanto los Premios Pajarito Azul por la gestión del reciclaje y la reducción de residuos que nuestra población hace, como la FAO, que nos ha premiado durante tres años por la política arbórea del municipio. Creo que en ese sentido no hay Greenwhasing, sino absoluto compromiso.
Y siempre hago la broma a puerta cerrada: he sido Scout toda mi vida. Nadie me va a dar lecciones desde la política de cuidar y dejar el mundo mejor de lo que me he encontrado.
La construcción de las “smart cities” es ya una realidad. ¿Qué retos se plantean?
El reto es ir haciendo converger en esa gobernanza del dato, en la que vamos, todos los hilos de información para que sean un fluido que pueda analizarse desde distintas ópticas y así poder tomar decisiones no solo preventivas o correctivas sino con inteligencia artificial; es decir, predictivas. Se trata de poder decirle a nuestros vecinos que no se les va a volver a desbordar el cubo de basura de la esquina de su calle porque ya sé que los lunes a las 7 lo más fácil es que esté desbordado.
Desde el punto de vista de la administración, acabamos de dar un giro de 180 grados a la gestión. Se va a implementar a partir de enero la tramitación interna sin papel de la gestión eficiente dentro del ayuntamiento que va a repercutir en positivo. Es un cambio de cultura absoluta en el que los tres primero meses del año que viene vamos a hacer un esfuerzo mayúsculo porque esa plataforma nueva de gestión de la ciudad, la más avanzada que hay actualmente con IA, nos permita modelizar datos y protegerlos.
¿El alcalde de Las Rozas se considera un ciudadano 3.0?
(Risas) No sé. Me considero un ciudadano que intenta estar pendiente de cómo incorporar lo último para beneficio de la ciudad.



