Al escribir estas líneas, acaban de terminar los Carnavales, unas fiestas que se celebran en casi todos los lugares. En casi todos, porque en Torrelodones no. El equipo de gobierno quiere partir de  partir de cero y olvidarse de las costumbres y las tradiciones, obviando que el Ayuntamiento es una institución y no un marcador. Un pueblo que aborrece de su pasado, que no busca prosperidad y riqueza en el presente es un pueblo abocado a no tener futuro. El Partido Popular y acTÚa han criticado el “olvido” de los Carnavales, que no es más que la continuación de la política que vienen ejerciendo desde que Vecinos tomó el poder: primero fueron las fiestas de verano, luego Halloween, después unas Navidades sin ninguna actividad, a excepción de la triste Cabalgata que salvaron las asociaciones. De nada sirven las quejas de los dos partidos de la oposición, PP y acTÚa, en un papel mojado. La no celebración de Carnavales es producto de la política de desgobierno que está llevando a cabo Vecinos por Torrelodones. Publicitan, que no comunican, que las conversaciones sobre el túnel estaban muy avanzadas y que su construcción era prácticamente inminente. Falso. Hay dos contenciosos administrativos de las Juntas de Compensación contra el Ayuntamiento, con lo que el futuro del paso inferior de la A-6 está en manos de los tribunales. Publicitaron que las obras de la urbanización Las Marías serían antes de edificar algo más de 400 viviendas en una zona saturada y con carestías en infraestructuras. Y ahora ya no será así. Las obras y la edificación se podrán simultanear. Más: hay otro contencioso administrativo de una promotora contra el Ayuntamiento por no darle licencia hasta que no estuviesen las infraestructuras. A unos sí y a otros no. Ahora sí ahora no. Otro nuevo contencioso: esta vez, el de una familia que ha tenido que recurrir a los tribunales ante la actitud y resolución, sin tener competencia para ello, del concejal de Educación. Y cuando la familia intenta dialogar, amenazan con llamar a la policía.

Seguimos, los clubes deportivos están en pie de guerra. El concejal –“a muerte con el deporte”- sólo aparece si hay un micrófono cerca. Torrelodones es un pueblo fantasma y los comerciantes lo sufren, mientras la concejal de subdesarrollo local ni sabe ni está. Aseguran que la falta de espacios deportivos ha llevado a que el despacho de Alcaldía se convierta en sala de yoga, para mayor escarnio de los funcionarios. ¿Se imaginan que Galbeño en algún rato de las más de doce horas que pasaba en su despacho lo hubiese hecho? Fijo que habría salido en el New York Times. Hay una edil a la que le ha correspondido el papel de ser la convidada de piedra. Nadie conoce de ella más que su sueldo: 15.500 euros, solo por no estar. Programan cursos en cultura para dar trabajo a sus amigos… Pero, sin duda, el gato al agua se lo lleva el concejal que hace bueno cualquier postulado de Goebbels . Quiere ser el presidente ecuatoriano Correa, pero en Torrelodones, y ha decidido acabar con toda VOZ crítica en los medios de comunicación. Y para ello, se vale de cualquier treta e insultos, incluso a empresas que llevan más de 23 años en el mercado. Él, al que echan de allí a donde va. Hubo una ministra socialista, recordada por decir que el dinero público no era de nadie. Éste, en cambio, ha decidido que el dinero de los ciudadanos es suyo. Se inventa historias para no dormir y las adereza con un poquito de Photoshop y la oposición, le aplaude y vitorea. En todo este escenario, hay dos culpables: acTÚa, que no termina de darse cuenta que se apoderan de su trabajo y lo presentan como suyo, y desde luego, el Partido Popular. Ganó las elecciones, tiene diez concejales y está como ausente. Del sin futuro de Torrelodones es el gran cómplice. En su discurso de investidura, la sra. Biurrun dijo que iban a demostrar que otro gobierno es posible. Nosotros también lo creemos. Torrelodones no se merece lo que tiene.