Robledo de Chavela se consolida como sede de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid dedicados a la conservación, restauración y biodiversidad. Así, celebra por segundo año consecutivo esta jornada de reflexión científica y divulgación ambiental. El encuentro ha puesto el foco esta edición en la oportunidad histórica que representa el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza (UE 2024/1991), aprobado en 2024; y en la urgencia de los planes nacionales que los Estados miembros deben presentar ante la Comisión Europea antes del 1 de septiembre de 2026, entre ellos el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza de España.
La jornada ha sido codirigida por Carmen García García, técnica del área de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Robledo de Chavela, y Alberto Álvarez López, técnico de la Facultad de Veterinaria de la UCM y experto medioambiental, quienes repiten en la dirección de este espacio que definen como un lugar «para aprender, compartir y construir».
Expertos de primera línea en Robledo de Chavela
La sesión reunió a voces de referencia en el ámbito medioambiental. Diana Colomina, representante de WWF España, analizó el alcance del Reglamento y la situación de emergencia ecológica en Europa, donde hasta el 80% de los hábitats protegidos se encuentran en estado deficiente o malo y entre el 60 y el 70% del suelo europeo está degradado.
Adrián Escudero, profesor de Ecología de la Universidad Rey Juan Carlos, abordó la resiliencia de las regiones de clima mediterráneo ante el cambio climático, con especial atención a la Comunidad de Madrid. La catedrática de Botánica de la UCM Rosario Gavilán habló sobre el papel de la botánica en la restauración de paisajes resilientes, y el naturalista, escritor y periodista Joaquín Araujo reflexionó sobre la actividad tradicional humana como factor clave en el mantenimiento de los ecosistemas.
La Ley Europea de Restauración: un hito vinculante
El Reglamento establece que en 2030 deberá estar restaurado al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas protegidas por las directivas europeas —Directiva Aves (1979), Hábitats (1992) y Red Natura 2000— y que en 2050 ese porcentaje alcance el 100%. La norma, vinculante para todos los Estados miembros, supone el primer reconocimiento a nivel europeo de que «ya no es suficiente con conservar lo que queda», sino que es necesario «restaurar las funciones de la naturaleza y recuperar lo perdido», equiparando biodiversidad, clima y bienestar en un mismo nivel de prioridad.
El Reglamento abarca hábitats terrestres, costeros, de agua dulce, marinos, urbanos, agrícolas y forestales, así como ecosistemas de polinizadores, y trata en todo momento de compatibilizar la restauración con la actividad agrícola y pesquera, desmintiendo los bulos que han circulado al respecto.
Como señaló Carmen García en su intervención inaugural, la ciencia, los datos y las soluciones son imprescindibles, pero también lo es «llegar con las emociones», para que todas las personas sientan que pueden contribuir, poner su grano de arena por un planeta mejor.

