La histórica Fuente del Caño de Torrelodones, una de las fuentes monumentales más antiguas de la Comunidad de Madrid, ha sido restaurada y vuelve a tener agua tras más de una década sin funcionar. Este martes, la alcaldesa de Torrelodones, Almudena Negro, y el director general de Patrimonio Cultural, Bartolomé González, inauguraron el monumento rehabilitado ante numerosos vecinos, concejales del gobierno y de la oposición.

«Esta intervención es la primera restauración integral documentada con criterios científicos de este monumento a lo largo de su dilatada historia de 435 años»; destacó la alcaldesa durante el acto.

Una restauración de 43.000 euros con criterios científicos

El proyecto, enmarcado en el Plan de Jardines y Fuentes Históricas de la Comunidad de Madrid, y supervisado por el Área de Conservación y Restauración de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, ha contado con un presupuesto de 43.000 euros. La empresa adjudicataria ha sido Titanio Estudio; y el equipo de restauración ha estado compuesto por las restauradoras Beatriz Burreros, Miriam Arboleya y Marta Fernández, esta última vecina de Torrelodones.

Las obras han actuado sobre los principales problemas que presentaba el monumento: ataques biológicos sobre la piedra; desgaste producido por el agua; y reparaciones inadecuadas realizadas a lo largo de su historia con morteros de cemento, ladrillo y láminas asfálticas. El pilón mantendrá ahora un nivel constante de agua mediante un sistema de recirculación que permite la salida permanente desde nuevos caños de bronce. Al no ser potable, se instalará una fuente para beber en las inmediaciones.

La fuente es Bien de Interés Cultural en virtud de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español. Preside en su frontón el escudo heráldico de la Casa Ducal del Infantado y del Condado del Real de Manzanares.

La Fuente del Caño de Torrelodones, 435 años de historia

La Fuente del Caño de Torrelodones, también conocida como Fuente Nueva, data de 1591; se construyó durante el reinado de Felipe II poco después de que concluyeran las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Su función era abastecer de agua al municipio, a sus vecinos y al propio monarca, que hacía parada en Torrelodones durante sus viajes a El Escorial.

De estilo herreriano, su diseño corrió a cargo de Gaspar Rodríguez y su ejecución, el cantero galapagueño Juan de Vargas con granito de las canteras de la zona. A lo largo de su historia ha sufrido reformas en 1869, 1873 y 1925, y dos traslados; el último en julio de 1984, cuando se situó en su emplazamiento actual junto a dos bancadas en forma de exedra y el ajardinamiento diseñado por el pintor Manuel López-Villaseñor.