La apuesta medioambiental del Grupo Educare cobra luz con una nueva iniciativa: aulas de la naturaleza, puesta en marcha en el Colegio Educare Peñalar.

Su director, Daniel Lozano, explica que el colegio desde sus inicios ha apostado por una educación “que va más allá de inculcar conocimientos, que busca el desarrollo integral de la persona, la transmisión de valores y la conexión fundamental con el contexto del alumno”.

Por ello, desde el colegio han decidido ir transformando progresivamente la zona de encinas (que se encuentra entre el edificio principal y la zona deportiva y que no está actualmente en uso) en un espacio educativo que esté vivo, abierto y polivalente.

“Nos servimos de la gran oportunidad que nos brinda el entorno de Torrelodones para integrar por completo nuestro paisaje en la rutina escolar, articulando además la relación entre el edificio principal y la zona del polideportivo”, indica el director.

El diseño y las zonas

En esta primera fase se han articulado tres aulas diferenciadas, “el aula a tres velocidades”. “Nace de la propia concepción del colegio como un espacio diverso, dinámico y flexible, en el que la arquitectura está al servicio del alumno y de su proceso de aprendizaje. No hablamos de un único uso, sino de un mismo entorno adaptado a las tres etapas educativas del centro: Infantil, Primaria y Secundaria”, explica Daniel Lozano.

Estos espacios se organizan en tres zonas diferenciadas. Una primera zona, más blanda, próxima al suelo, pensada para el encuentro, la exploración sensorial y la manipulación, especialmente adecuada para los alumnos de Infantil. Una segunda zona intermedia, con una escala media, destinada fundamentalmente a Primaria, donde se combinan trabajo activo, experimentación y aprendizaje cooperativo. Y una tercera zona algo más retirada, pensada para Secundaria, que favorece el trabajo más autónomo, la observación, la investigación, el debate y la reflexión.

El director del colegio Peñalar argumenta que “todo ello está diseñado teniendo en cuenta las ratios, los usos reales del centro y la versatilidad del espacio, de modo que el aula puede transformarse a lo largo de la jornada según la etapa que la utilice. Es, en definitiva, un aula viva, abierta al entorno natural, que acompaña el crecimiento del alumno y se adapta a su ritmo de maduración, y no al revés”.

Así, habrá un huerto escolar: “El laboratorio vivencial”, “el aula Ágora”, inspirada en el modelo clásico de los foros, una zona para el encuentro y el diálogo; y otra zona para el recogimiento, “la zona de la ermita de la Virgen”.

Aulas de naturaleza en el colegio Peñalar de Torrelodones

Un recurso al trabajo

¿Qué materias curriculares son aptas para esos espacios? Ante esta pregunta, Daniel Lozano asegura que las Aulas de la Naturaleza no están pensadas para una asignatura concreta, sino como un recurso transversal de apoyo al trabajo que ya se realiza en el aula tradicional. Su finalidad es complementar el currículo con un aprendizaje más significativo, experiencial y conectado con la realidad.

Desde distintas áreas y proyectos del centro, el profesor puede utilizar estos espacios cuando considere que aportan un valor añadido a su explicación o a sus objetivos didácticos. “Como siempre en Peñalar, el protagonismo es del docente: cada profesor decide cuándo, cómo y para qué integrar estos entornos en su programación.

Nuestra responsabilidad como equipo directivo es dotar a los profesores de los mejores espacios posibles para que puedan desarrollar su labor con calidad y para que los alumnos puedan vivir un aprendizaje más profundo. Las Aulas de la Naturaleza están, por tanto, al servicio del profesor, a su disposición como una herramienta más dentro del proyecto educativo del centro, pensada para reforzar, enriquecer y dar sentido al aprendizaje que nace en el aula”.

Un proyecto integral

Esta es la primera fase de un proyecto que tendrá continuidad. El año próximo se llevará a cabo una segunda fase, incorporando nuevos espacios para el uso de alumnos y profesores. El objetivo es claro: conseguir que esta zona de encinas cobre una importancia especial en la vida colegial.