“Leo en «La Voz de Torrelodones y Hoyo de Manzanares» de octubre de 2013 un texto titulado «Si yo fuera Juan Van Halen…» firmado por Antonio Tormo. Además de agradecer las amables opiniones de este señor, hay algunos aspectos que se apuntan en el texto que creo mi deber aclarar porque suponen, de alguna manera, interrogaciones sobre mi posición en este desagradable asunto.

1) En efecto me siento, más que molesto, sorprendido, por la actitud del actual equipo de Gobierno municipal de Torrelodones. Nunca pedí que se creara un premio con mi nombre en Torrelodones; fue iniciativa del Ayuntamiento que fue libérrimo al crearlo y ha sido libérrimo al suprimirlo. Pero son dos actitudes enfrentadas que reflejan posturas diferentes hacia mí como escritor y hacia la cultura en Torrelodones (que ni mucho menos, es obvio, yo no represento en exclusiva) que en mi caso se refleja cumplida y permanentemente en mi obra desde mi primer libro de 1963, cuando contaba 19 años de edad.

2) No se «negoció» conmigo que el premio redujese su cuantía a la mitad, se redujese el número de sus jurados y se redujese la cantidad destinada a la edición del libro premiado. El Ayuntamiento lo habló con la Editorial Sial que publicaba los libros premiados porque le pedí en su día que lo hiciera. Para conocer el fondo de publicaciones del Grupo Editorial Sial basta con buscar en internet. Es una editorial prestigiosa con autores importantes. Se encargó de la publicación de los libros premiados por hacerme un favor personal, del que se benefició el Ayuntamiento. Cuando le dijeron que sólo podía contar con una cantidad ridícula para publicar la obra que resultase premiada, obviamente hizo notar la imposibilidad de la edición. No es menos cierto que un premio literario que reduce su cuantía a la mitad se desprestigia. Eso lo sabe cualquiera que conozca, incluso someramente, el mundo de los premios literarios. Y pienso que un Ayuntamiento no debería ignorarlo. En este contexto resulta hasta lógico suprimir el premio. Otra cosa es que yo, que fui editor hace muchos años y que me ha tocado elaborar presupuestos en instituciones culturales, entienda que en unos presupuestos han de tenerse en cuenta las prioridades y, dentro de ellas, debería estar la cultura. En este caso se ha decidido que el premio no era prioritario.

3)  Tampoco el equipo de Gobierno Municipal ha considerado prioritario, ni siquiera aceptable, la donación de mi biblioteca personal, objetos literarios de mi trayectoria (por ejemplo, la máquina de escribir que llevé a mis viajes como corresponsal de guerra, el uniforme  militar norteamericano que vestíamos los corresponsales de guerra en Vietnam, agendas y cuadernos literarios, correspondencia con  diversos escritores, premios Nobel entre ellos…) Y el actual equipo de Gobierno Municipal está incumpliendo un Acuerdo formal firmado, por cierto en acto público, por la máxima representación municipal de aquella etapa y por mi mismo. No he querido iniciar ninguna actuación legal, a la que tendría derecho si se me comunicara oficialmente, cosa que hasta ahora no se ha hecho, por respeto a Torrelodones. No me imagino actuando contra mi pueblo, sean las que sean las acciones que sus representantes legítimos puedan tomar, aunque me afecten. El actual equipo de Gobierno debería leer con detenimiento aquel Acuerdo, porque me permito dudar de que lo haya leído.

4) En efecto, según afirma Antonio Tormo, el entonces equipo de Gobierno Municipal destinaba el palacete de La Solana a lo que él dice. Pero aclaro más: intervine decididamente en hacer posible la adecuación del palacete de La Solana, que luego se  decidió fuese convertido en un centro de poesía actual que albergaría la llamada «Biblioteca Juan Van Halen». Confirmo la comida a la que se refiere  Antonio Tormo, a petición de la Alcaldesa. A aquella comida asistió también la concejala de Cultura. La comida fue muy cordial porque estas dos personas son encantadoras de trato, y, además, yo no donaba mi biblioteca a un equipo de determinado signo político sino a mi pueblo. En lo que se equivoca Antonio Tormo es en un detalle: la convocatoria fue de la Alcaldesa pero yo no consentí que invitase, por entender que lo haría con dinero público, y pagué la cuenta, de lo que existe el documento preciso. En efecto, con toda cordialidad, la Alcaldesa me pidió mi intervención para conseguir la conclusión del equipamiento del palacete; lo cierto es que cuando intervine en la anterior ocasión que he contado no se sabía, ni yo ni supongo nadie, el destino de aquel edificio, pero en esta ocasión sí. Las circunstancias eran distintas.

5) Aunque resulta obvio decirlo entre personas bien nacidas, para nada influye lo contado hasta aquí en mi actitud respecto a Torrelodones, ni siquiera, en su fondo, con mis relaciones con el actual equipo de Gobierno municipal, que aunque ahora sean inexistentes, deseo que la quiebra sea temporal. Siempre he respetado a los sucesivos equipos de Gobierno municipal, como no podría ser de otra manera.

Por último, con cierto tono humorístico, debo contar que un viejo amigo me anunció que alguien acabaría retirando mi busto, obra de Santiago de Santiago, ubicado en la Casa de la Cultura. Esa presencia de un busto mío en ese ámbito cultural me enorgullece mucho, y recuerdo que su inauguración fue presidida, con las autoridades municipales, por la entonces ministra de Educación y Cultura Esperanza Aguirre.  No creo ese mal anuncio porque supondría una cierta actitud persecutoria que no creo merecer.

Mi gratitud y un cordial saludo.,

Juan Van-Halen

Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, fundada en 1871.

Vocal del Real Patronato del Instituto Cervantes.