Melania Olcina acaba de recibir el Premio Nacional de Danza correspondiente a 2023. El jurado propuso la concesión de este galardón a Melania, “por su personalidad única, sumada a un cuerpo inteligente expresivo y poético que emociona e hipnotiza al espectador, así como por su versatilidad y madurez escénica”.
Melania es intérprete, coreógrafa, video artista y asistente coreográfica. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid (2009), diplomada en Danza Contemporánea por el Real Conservatorio Profesional Mariemma de Madrid (2008) y máster en Pensamiento y Creación Escénica Contemporánea por la Escuela Superior De Arte Dramático de Castilla y León (2021).
Nos recibe discreta y amablemente en la Casa de Cultura de Torrelodones. Su dulce expresión corporal y su pose delatan una vida dedicada a su pasión: la danza, un arte que, como ella misma define, es físico, pero también intelectual.
PILAR RIVERA
Enhorabuena por el Premio Nacional de Danza que recibiste entre lágrimas de emoción
Pues es que nunca te esperas que te llame el mismísimo ministro para darte la noticia de que has ganado el Premio Nacional de Danza. Es un día extraordinario y fuera totalmente de tu cotidiano. Es una sorpresa tan grande que te desborda la emoción. Estuve tres días que era como un tíovivo con todas las llamadas que recibes. Y no te lo puedes creer, además, porque es un premio muy preciado, porque te lo da la gente de tu sector, todos esos artistas a los que admiro y que están ahí también luchando por mantenerse. A nivel simbólico significa muchísimo. Es algo muy precisado para mí. Entonces, es tan grande tan grande que bueno, no puedes contenerte.
Comenzaste a bailar desde muy pequeña aquí en Torrelodones donde ahora mismo tienes compañía residente
Sí. Mi vinculación con Torrelodones viene a través de mi familia. Vinimos aquí a vivir con mi madre que empezó a trabajar en esta Casa Cultura como profesora de danza española. Fue entonces cuando empecé a bailar con ella desde muy pequeñita y a partir de ahí, bueno, me fui aficionando cada vez más a la danza para luego convertirme en profesional e iniciar mi propia búsqueda. La danza fue el primer medio de expresión corporal con el que yo me vinculé por la influencia de mi madre y era un espacio en el que yo me podía expresar libremente.
La Danza me caló poco a poco, no fue una cuestión de un día, sino que te vas a aficionando y cada vez va cogiendo más territorio, más espacio de tu vida y al final estás totalmente comprometida con ello. Yo también estaba compaginándolo con los estudios de arte y he hecho mi vida entorno a esos dos epicentros. La danza es un trabajo físico, pero también intelectual.
El Premio es, sin duda, un reconocimiento a toda una carrera, un respaldo económico, pero ¿también un reconocimiento profesional que abre otras puertas?
Pues de momento no ha cambiado nada mi vida ni ha sonado más el teléfono. No he notado ningún cambio salvo las entrevistas que me han hecho. Pero en realidad mi carrera sigue igual, simplemente yo me encuentro en los 41 años, entonces a nivel vital sí que estoy viviendo un proceso de cambio, pero bueno, el premio me ha llegado en este momento y lo recibo con muchísima gratitud y con los brazos abiertos. Pero de momento, insisto, que no he notado ninguna repercusión. Para mí el Premio Nacional de Danza tiene mucho más valor simbólico que económico, aunque el respaldo económico es importante y viene muy bien.
| La Danza debería estar presente en el sistema educativo incluso en las universidades |
La visibilidad de la danza en España es, salvo el flamenco, bastante escasa. ¿Qué queda por hacer en un país de enorme talento musical y de danza?
Yo creo que la danza debería de estar más presente en el sistema educativo, no sólo en los colegios sino también en las universidades. Se podría dar dentro de las disciplinas de Arte o de Humanidades.
Por otro lado, creo que los gobiernos deberían programar danza para que, en los teatros, en los municipios tenga más presencia. También más actividades más participativas relacionadas con lo que tiene que ser el cuerpo dentro de la formación de nuevos públicos.
Hay mucho talento en España, muchos conservatorios, pero no hay compañías para salir de la formación y ponerte a trabajar. Habría que empezar por crear infraestructuras para apoyar a las compañías porque no hay lugares de trabajo y empleo para formar parte de una plantilla. Generalmente se trabaja por producciones y esto no crea como un desarrollo de la profesión sino que es un trabajo discontinuo e irregular y un bailarín necesita muchos cuidados porque su instrumento de trabajo es su propio cuerpo y tiene que mantenerse en entrenamiento constante.
Pasa un poco como con los deportistas, que claro nuestra vida laboral es corta por una razón obvia, porque trabajamos con nuestro cuerpo. Existe un problema grave porque el reciclaje del bailarín no existe, no hay ayudas de integración para que tú puedas desenvolverte en otra faceta de la profesión e integrarte a una vida laboral y social. Ten en cuenta que has vivido siempre en un trabajo extraordinario que no se rige por las mismas leyes normales del mundo laboral en general así que estás un poco desvalida.
Creo que habría que proteger un poco más a los profesionales de la danza, a todo el sector de los bailarines, intérpretes de la danza y de los artistas en general. También por supuesto a los deportistas que lógicamente cuentan con mi apoyo absolutamente y mi empatía, pero también a la investigación y a la ciencia porque las condiciones son un poco precarias.
España tiene que mirar al extranjero para ver cómo se cuida la danza o cómo se trata a nivel fiscal al intérprete de la danza. Faltaría hacer un convenio para los bailarines.
Un consejo para los niños que viven la danza con pasión y piensan hacer de ella su vida
Pues mira yo creo que es vocacional. Tienes que dedicarte a lo que te gusta pese a la resistencia y es difícil y duro porque muchas veces te encuentras solo, pero tienes que hacer lo que sientes con pasión. Doy charlas en el conservatorio y me planteo que, por un lado, quiero motivarles, pero, por otro lado, no les quiero contar mentiras de la fantasía de la Navidad.
Quiero ser realista y que sepan que la danza es una profesión muy sacrificada, que tienes que dejar de hacer muchas cosas y que el cuerpo te duele y no solo lo bonito que es. Yo creo que hay que poner conciencia. Esto es muy importante porque te tiene que gustar bailar, tienes que querer tú, no tiene que ser la madre o el padre quienes te fuercen a hacerlo. Hay que tener mucha sensibilidad.
| España tiene que mirar al extranjero y ver cómo se cuida la Danza |



