
Almudena Negro
Periodista, candidata del PP de Torrelodones
Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América, sostuvo que “si tuviera que decidir si debemos tener un Gobierno sin periódicos o periódicos sin Gobierno, no dudaría en preferir lo segundo”. Me sumo a su reflexión.
La libertad de prensa es básica en un sistema democrático, en una sociedad abierta. Porque el papel del periodista no es la ingeniería social o transformar la sociedad, sino contar historias. Así es como se ejerce el control del poder y por tanto la denuncia pública. El cuarto poder. Siempre desde un periodismo de verdad, que contraste, que no invente.
En España, de la mano del sanchismo y del populismo, se están destruyendo todos los controles sobre el poder político, lo que llevará a convertir la democracia española en una demagogia gestionada por el totalitarismo, como advertíamos el profesor Vilches y servidora en “La tentación totalitaria” (Ed. Almuzara, 2021). Sin controles el poder se convierte en omnímodo. Es lo que subyace en la famosa frase de Lord Acton que reza “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. En España, el totalitarismo no solo ha colonizado todas las instituciones, impuesto su hegemonía cultural, cambiado las leyes y desacreditado aquello que sostiene la libertad -del Congreso al CIS, pasando por TVE o Correos-, sino que está liquidando cualquier expresión, pensamiento o idea que vaya contra su utopía. El fin del totalitario, como el del populista, es crear una sociedad homogénea, a imagen y semejanza del tirano. Algo contra lo que nos rebelamos quienes amamos la Libertad y, por tanto, la pluralidad. Porque la Libertad no es un bien que nos venga dado, sino que hay que defenderla a diario. Te venga bien personalmente o no.
Mi sorpresa y repugnancia ha sido máxima al enterarme que en el ayuntamiento de Torrelodones, de la mano de quienes gobiernan desde hace 12 años, los empleados municipales y funcionarios tienen prohibido expresamente hacer declaraciones a medios de comunicación sin contar previamente con la autorización tanto del concejal de Comunicación (¡qué extraña figura!) como del concejal delegado de área. Es algo que debe de desaparecer. Desaparecerá. Porque es autoritario, porque va contra la esencia de la democracia.
Tampoco puede ser que desde el ayuntamiento se hayan dedicado a intentar liquidar medios de comunicación locales, simplemente porque cuentan cosas que al alcalde no le gustan, cumpliendo con su obligación. Si no lo hubieras hecho, no lo habrían contado. ¡Menos soberbia!
Demasiados políticos mediocres exigen masajes en lugar de entrevistas. No comprenden que errar es humano (yo me equivoco varias veces al día, ¿usted no?) y que lo mejor que te puede suceder es que haya quien te advierta para poder rectificar. Con humildad.
Es cierto que la relación entre prensa y política puede llegar a ser tensa. Precisamente por el deber de control del periodista sobre el político. Pero esa es la grandeza de la libertad. Quienes no creen en ello, sencillamente, no son demócratas. Yo, con la libertad de prensa.

