Conectar nos hace ser más inteligentes individualmente. El individuo que se nutre del saber colectivo amplifica su inteligencia individual, igual que se amplifica la inteligencia del grupo gracias al saber de los individuos puesto al servicio de la colectividad.

Frente al debate que contrapone ambas inteligencias, conectiva vs. colectiva, otros ven una constante de retroalimentación que permite el desarrollo del grupo gracias a la aportación de los individuos, que a su vez desarrollan su inteligencia gracias a la conexión con otros individuos dentro del grupo.

Visto así, la interconexión bien podría haber sido el big-bang del desarrollo de la inteligencia humana, si bien es reciente el uso del término “inteligencia conectiva” y su aplicación a distintos ámbitos de investigación y trabajo.

Según Derrich de Kerckhove, uno de los precursores de la Teoría de la Inteligencia Conectiva, esta es una condición de la mente que nace de la asociación espontánea o deliberada de numerosas personas en grupos. Hace relativamente muy poco tiempo que la sociología y otras disciplinas le han prestado atención bautizándola, a lo que en mi opinión ha debido estar siempre ahí. Más aún, tiene lógica pensar que haya sido la piedra angular de nuestra evolución como especie, si no sucede que llegue también a convertir a otras especies que hoy decimos “irracionales” en seres pensantes.

En este sentido, la inteligencia podría ser una capacidad potencial más que adquirida o “propia” de la especie humana, y no exclusiva de la especie humana. Si conectando surgen respuestas que motivan descubrimientos, invenciones y en definitiva avance y progreso, que de otra forma no surgirían; ¿qué nos dice que ese potencial no existe per se? De aquí podría derivarse la idea de que los primates llegarían a ser tan inteligentes como los humanos, en aquella famosa película “El planeta de los simios”. Pero no es necesario recurrir a la ciencia ficción para vislumbrar un mundo sin barreras a la evolución.

Se me ocurre la mirada de mis dos perritas cuando buscan respuestas observándome directamente a los ojos. Un simple arqueo de cejas sirve para comunicarles cosas que ellas ejecutan sin vacilar, principalmente la dirección hacia la que quiero que avancen. ¿Podemos imaginar este tipo de conexión perro-humano hace 5.000 años? ¿A qué se ha debido que estos mamíferos hayan llegado a buscar respuestas en el interior de nuestras pupilas? Mi hipótesis es que en algún momento debió producirse esa “conexión”, el big-bang que antes decía.

Quizá la inteligencia sencillamente existe. Quiero decir existe “fuera de nuestra mente humana”, igual que existe el aire fuera de nuestros pulmones. Pensar es posible gracias a la inteligencia racional, igual que es posible respirar gracias al oxígeno en nuestros pulmones.  Decíamos al principio: Conectar con esa colectividad inteligente potencia nuestra inteligencia como individuos, del mismo modo que nuestra inteligencia individual puesta al servicio del grupo potencia la inteligencia grupal. Esto explica el desarrollo de ideas magníficas como la propia Internet, pero también ideas maléficas como el exterminio total de una raza en campos de muerte. Es la suma de inteligencias que conforman el grupo lo que hace posible que un pueblo se levante silenciosamente contra el opresor y logre la libertad sin derramamiento de sangre, pero también que haya un ejército de “soldados” sin hilván geográfico ni nacional que viene sembrando el terror. ¿Qué genera la unión de guerrilleros de la Yihad que posiblemente nunca han recibido órdenes directas de nadie? Sin duda están conectados a la inteligencia grupal, que hoy se expresa a través de internet, lo que confiere al grupo más poder que nunca.

El tema da para largo. Aunque la idea más apasionante que me sugiere es la del potencial infinito para hacer el bien, precisamente en este momento crítico en el que estamos siendo testigos de un resurgir del radicalismo, y la falta de empatía y solidaridad para con otros. Quizá debemos prestar más atención al potencial de la conexión, y ponernos manos a la obra para conectar ideas hacia objetivos que construyan un mundo mejor.

Olga Casado, escritora
http://www.olga-casado.com