La Asociación Vecinal de Majadahonda se queja de los problemas en los Centros de Salud de Majadahonda

El pasado 1 de noviembre, la Asociación Vecinal de Majadahonda se dirigió al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, para exponerle la situación por la que atraviesan los centros de salud de Majadahonda. En concreto, el del Cerro del Aire y el del Valle de la Oliva, en plena pandemia y por entonces con 518/100.000 casos.

“A día de hoy no hemos recibido respuesta”, se quejan desde la Asociación.

En la misiva, la Asociación vecinal de Majadahonda destacaba que los centros de salud, en contra de lo que recomiendan los expertos de forma unánime como primera medida para luchar contra el coronavirus, “no han visto reforzados sus recursos”. De hecho, “cuentan con el mismo personal que tenían en 2015”.

Además, aseguran que “no existe suficiente personal de rastreo en estos centros y tiene que ser el propio enfermo quien comunica con sus familiares y contactos”. “Lo que no creemos que dé muchas garantías”.

Centro de Salud Cerro del Aire

En adición, hace ya siete meses que se cerró el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) del Centro de Salud Cerro del Aire, “lo que supone que nuestros vecinos han pasado a utilizar las urgencias del Hospital Puerta de Hierro”. Algo que “aumenta su saturación en momentos en que debería buscarse lo contrario”.

Tal y como indican desde la Asociación Vecinal de Majadahonda, la atención al usuario “no solo es deficitaria en la atención personal a los pacientes, principalmente por línea telefónica, sino también en lo relativo a la entrada de pacientes Covid y no Covid, que se realiza por la misma puerta y al tiempo”. Esto genera colas de espera en la calle, “insoportables cuando las condiciones meteorológicas son adversas”.

Problemas estructurales

Debido al casi nulo mantenimiento de los últimos años, el Centro de Salud más antiguo de los dos, el Cerro del Aire muestra deficiencias y genera problemas para quienes allí trabajan o son sus usuarios, que exigen que la Comunidad de Madrid los asuma y solucione.

“Tras cuarenta años de uso intensivo, existen continuas fugas de agua por rotura de conducciones, deficiencias en la canalización de aguas que producen goteras, levantamientos de suelos y desperfectos en la estructura interior y averías constantes en la sala de máquinas”.