Globalmente el hábito de ver series se ha incrementado en los últimos años. Llegando incluso, en algunos casos, a hacernos serie dependientes.
La televisión a la carta ha incrementado exponencialmente el consumo de este tipo de producto por parte de los espectadores. La proliferación de los distintos tipos de dispositivos electrónicos, su menor tamaño y la facilidad de su manejo, junto a los avances de las redes de conexión, han propiciado el consumo masivo de las series, haciendo de estas un hábito en las personas.
Un hábito recomendable siempre que no cree dependencia; esté lejos de convertirse en algo nocivo para la salud física, cognitiva, emocional o comportamental de las personas.
Un hábito de connotación positiva si es placentero; si reconforta el estado de ánimo de un espíritu crítico e inquieto secuestrado por la tristeza, la angustia o el miedo a la soledad, al sufrimiento, desesperanza e incertidumbre. Si su intención es dar alivio a lo que en la rutina diaria resulta abrumador por ser de carácter frustrante, decepcionante o preocupante y por su puesto si es punto de unión, ayuda a disfrutar junto a otras personas.
Un hábito constructivo si determina en las personas, por el efecto contagio, ser proactivas en la consecución de valores, los principios que gobiernan los buenos actos y los buenos comportamientos.
No olvidemos cómo el efecto pantalla, por su poder de socialización, influye negativamente en determinadas personas. Cómo confunde, normalizando situaciones, circunstancias, formas de ser, comportamientos que, siendo excepcionales a fuerza de verlos, se hacen normales. Cómo la identificación de forma inconsciente de uno con uno de sus personajes puede causar daños irreparables sobre la actitud, comportamientos de la persona. Cómo puede inducir al desorden y desorganización en cuanto al resto de actividades y costumbres, cómo puede alejar de las obligaciones y responsabilidades de la realidad cotidiana. Cómo puede aislar a las personas e interferir en sus relaciones sociales y por supuesto de cómo puede crear una adicción conductual, uso excesivo de este hábito por falta de control de la pulsión, impulso de ver sucesivamente un episodio tras otro, para satisfacer la necesidad psicológica de saber qué pasa.
No olvidemos tampoco la negativa repercusión que tiene sobre la salud física, cognitiva y comportamental de las personas. Cómo favorece el sedentarismo, la diabetes, la obesidad. Cómo secunda los trastornos de sueño, la falta de atención y concentración, la sensibilidad para cometer errores y equivocaciones.
Mi recomendación, por tanto, es limitar el tiempo de exposición a las series. Algo sin duda de lo que yo hago caso cuando elijo ver series como “Café, aroma de mujer”. La serie colombiana que despertó mi interés y atención por dar protagonismo al romance por encima de escenas de sexo; por incluir temas polémicos de actualidad como puede ser las diferencias socioeconómicas, la homosexualidad, la falta de inclusión y marginación o la violencia machista.
La serie que recomiendo ver por entremezclar valores masculinos y femeninos en pro de formatear la mente en cuanto a lo que significa AMOR en mayúscula, aplicado en todas sus dimensiones. Ella trasluce los beneficios de experimentar el amor romántico, el amor entre padres, hijos y hermanos, y por supuesto el amor a uno mismo. Ella pone de manifiesto cómo el sentimiento más noble y profundo que puede salvar a las personas de la destrucción en momentos de crisis es el amor. De forma inteligente hace visible los valores intrínsecos que acompañan a este sentimiento en la lucha contra la violencia y la maldad, valores como el perdón, la justicia, la igualdad, la honestidad, la integridad, la lealtad o el compromiso.
Una serie reconfortante por hacer visible las ganancias que se obtienen cuando uno es fiel y constante en la lucha de la búsqueda del amor en todos los ámbitos; libre de costumbres familiares o prejuicios sociales. “Café, aroma de mujer” reúne los valores necesarios de inculcar, adquirir y trabajar para ser feliz en un mundo familiar, social y laboral muchas veces difícil de entender y sobrellevar.


