ayto-torrelodonesTal vez sea por empapelar Torrelodones con carteles de más de dos metros, diseñados (todo sea dicho) con muy mal gusto, donde se ve a un perro acompañado del excremento que acaba de depositar. Lo cierto es que a Vecinos por Torrelodones la fotografía del cartel podría haberles afectado profundamente. Solo así se explicaría la “cagada” que han cometido y que podría costarle al contribuyente cerca de 600.000 euros (o al menos eso es lo que pide la empresa afectada por los daños causados).

Los hechos ocurrieron en julio de 2011, cuando entraron por la puerta grande del Ayuntamiento como elefantes en una cacharrería. Una de las primera decisiones fue denegar a una empresa constructora la licencia –que ya contaba con el visto bueno de la anterior corporación y con informes técnicos –para construir treinta y dos viviendas en el Área Homogénea Sur. En aquel momento, por orden del concejal de Urbanismo, Santiago Fernández, se supeditó cualquier licencia en esa zona a la realización del paso inferior bajo la A-6.

Estando, como están en minoría, sin consultar al Pleno (la mayoría), sin informar a la oposición, cambiaron los criterios para adjudicar licencias. Dos años después, una sentencia desfavorable al Ayuntamiento asegura que la decisión fue “contraria a derecho”. Ellos tan legalistas y tan transparentes se callaron y lo ocultaron. Desde hace dos meses, la empresa pide responsabilidad patrimonial al Ayuntamiento por los daños causados y lo valora en casi 600.000 euros. La oposición acaba de enterarse. Saltaron las alarmas en Vecinos y el viernes 30 de mayo, a las 14,00h., enviaron una nota en la que informaban parcialmente de ello y lanzaban amenazas contra la empresa. Repetimos: dos meses después.

La relación de la empresa en cuestión y Vecinos por Torrelodones tiene raíces más profundas.

En el año 2005 (ya ha llovido), la actual alcaldesa, Elena Biurrun, se convirtió en adalid de una asociación –Torrenat- cuyo fin era impedir que se construyese en el Área Homogénea Norte, una zona “protegida” y cercana a donde ella vivía. Se rodeó de algunos cómicos, publicistas, biólogos…para denunciar el proyecto. La construcción en sí podría implicar que sus viviendas colindasen con unas nuevas de protección oficial – “viviendas para pobres” en palabras de un destacado miembro de Vecinos por Torrelodones-. Además, por el aire circulaba un posible campo de golf, cuyas pelotitas podrían caer en sus jardines. La empresa, a la que el concejal de Urbanismo y esposo de la actual alcaldesa denegó el permiso para construir años después, era dueña de terrenos en esa zona. Junto a otros, formaba la Agrupación de Propietarios del Área Homogénea Norte. En 2009 esta Agrupación presentó una denuncia ante los juzgados, en la que afirmaba que la actual alcaldesa de Torrelodones y algún otro vecino habían ocupado terrenos suyos en el Área Homogénea Norte. Para ello, adjuntaron informes técnicos y pagos del IBI. Sin embargo, un juzgado no les dio la razón. En este caso, la distancia –aunque sea en el tiempo- no ha sido el olvido. De la denuncia y de aquella época fueron testigo nuestras páginas. Fuimos el único medio de comunicación que se hizo eco de la noticia. Tal vez ahora el lector pueda entender que rompieran arbitrariamente el contrato de publicidad que LA VOZ tenía con el Ayuntamiento al quinto día de su llegada al poder (¿tendrá consecuencias?). Solo así se podrá comprender la persecución y la inquina por parte de Vecinos por Torrelodones hacia este medio de comunicación, sus insultos, sus ataques en el Pleno (¿tendrá consecuencias?) y demás. Theodor Körner, que fue presidente de Austria allá por la década de los cincuenta, dijo: “La venganza es una herencia de las almas débiles; nunca se cobija en los corazones fuertes”. Ahora, la resolución del concejal “contraria a derecho” podría tener secuelas económicas para las arcas municipales.

El Ayuntamiento ha anunciado que están tramitando informes para denegar la cantidad reclamada. Si hubiese que pagar por la demanda (aunque solo sea una parte), y al haber vinculado las obras del túnel a la concesión de esa licencia, el famoso paso inferior bajo la A-6 podría superar con creces el millón de euros a cargo del contribuyente.

Entraron y continúan como elefantes en una cacharrería en Torrelodones. Quieren terminar –de hecho ya lo han hecho- con algunos servicios históricos municipales de Torrelodones. Han empezado con la escuela de pintura y seguirán. De nada sirve la queja de alumnas ni la recogida de firmas ni la opinión contraria de la oposición.

El turno ahora es para las fiestas patronales. Dos son demasiadas. Hay que acabar con una tradición que data de los primeros años del siglo XX. Hay que terminar con fiestas y “ruidosas” celebraciones de peñas, que no hacen más que molestar. Hay que demostrar que Vecinos gobierna Torrelodones y en una operación de marketing –como es su costumbre- hacen una consulta popular. Todo hay que decirlo: apoyada por el resto de grupos municipales. Las de agosto, sobran. ¡Qué más da que los hosteleros salgan perjudicados! ¡Qué más da que pierdan poder adquisitivo o que el pueblo se quede sin fiestas! Lo importante es decir que el municipio celebrará una consulta popular.

Ya se sabe, hay que colocar las raíces de los árboles hacia arriba para que el mundo entero sepa quién gobierna Torrelodones.