Greenpeace, de la mano del fotógrafo social y medioambiental Pedro Armestre, ha documentado desde el aire la magnitud de los incendios forestales que este verano de 2026 han quemado Madrid, Ávila, Toledo, Segovia y Guadalajara; llegando a zonas que no habían sido fotografiadas hasta ahora.

Las imágenes tomadas desde avioneta muestran un paisaje dominado por cenizas, vegetación muerta y viviendas comprometidas por las llamas. Según los datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), los cinco grandes focos —en Brieva (Segovia), Almorox (Toledo), San Martín de Valdeiglesias (Madrid), Burgohondo (Ávila) y La Mierla (Guadalajara)— han quemado 107.041 hectáreas, el 59,46% de las 180.000 ha afectadas en España hasta la fecha.

Los dos megaincendios más grandes del año son el de Burgohondo (Ávila) con 44.447 ha — el mayor de la historia desde que existen registros — y La Mierla (Guadalajara) con 32.100 ha.

En la imagen central: Fotografía de El Tiemblo (Ávila) copyright Greenpeace/Pedro Armestre

Espacios naturales protegidos devastados

Las llamas han afectado gravemente a espacios integrados en la Red Natura 2000 de la UE: el Pinar de Almorox (Toledo), el Valle de Iruelas y el Castañar del Tiemblo (Ávila); el entorno del embalse de San Juan (Madrid); el Valle del río Pirón (Segovia) y la Sierra Norte de Guadalajara. Entre la fauna amenazada, el buitre negro —cuya colonia en el Valle de Iruelas es una de las más importantes de Europa— y el águila imperial ibérica, presente en el suroeste de la Comunidad de Madrid.

Un desastre humano y económico

Los incendios han causado la muerte de 15 personas y obligado a más de 100.000 a abandonar sus hogares o permanecer confinadas. El fuego se ha cebado con urbanizaciones, campings, instalaciones turísticas, clubes náuticos, negocios, naves industriales y explotaciones ganaderas, agrícolas y apícolas; comprometiendo el futuro económico de miles de familias en las zonas afectadas.

El riesgo de las lluvias: el «chapapote de monte»

Greenpeace advierte de que las próximas lluvias sobre suelos sin vegetación arrastrarán tierra y cenizas a ríos, embalses y zonas de captación de agua potable; generando corrientes de lodo que podrían inutilizar sistemas de depuración y afectar a la fauna y la flora acuáticas. La organización urge a destinar presupuestos de inmediato para construir diques de retención en laderas quemadas.

Greenpeace exige un cambio de paradigma y 1.000 millones anuales

La organización pide un gran acuerdo político y social alejado de los ciclos electorales y exige:

Una inversión mínima de 1.000 millones de euros al año para gestionar el paisaje forestal; actuando sobre al menos el 1% de la superficie forestal española cada año.

Una estrategia estatal centrada en la prevención: educación ambiental, investigación de causas, mayor dotación a la Fiscalía de Medio Ambiente, el Seprona y los agentes forestales.

Un refuerzo de la planificación preventiva en comunidades autónomas y cumplimiento de la legislación de biodiversidad.

«La solución no vendrá a través de la utilización de estas crisis como arma política, sino a través de un gran acuerdo político y social», ha declarado Miguel Ángel Soto; portavoz de la campaña de Bosques de Greenpeace España.

Greenpeace recuerda que el 95% de los incendios en España son causados por negligencias o intencionalidad humana y que la superficie afectada este verano se ha multiplicado por seis respecto al mismo periodo de 2025.