La Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid ha iniciado los trabajos de restauración de la Fuente del Caño de Torrelodones. Uno de los monumentos más antiguos y singulares del municipio. Las obras se enmarcan en el Plan de Jardines y Fuentes Históricas de la Comunidad de Madrid; y cuentan con un presupuesto de 43.000 euros. Los trabajos han sido posibles tras la entrega, en octubre de 2024, del certificado de titularidad municipal y permiso de actuación por parte de la Concejalía de Urbanismo de Torrelodones a la Dirección General de Patrimonio Cultural.

El plazo previsto para las obras es de dos meses.

Qué se va a restaurar

La intervención se centrará en los principales problemas que presenta actualmente el monumento: la fuente, el vaso, el frontón y la instalación hidráulica. Las afecciones detectadas son de tres tipos: los daños causados por agentes biológicos sobre la superficie de la piedra, el desgaste producido por el agua a lo largo de los siglos, y las intervenciones inadecuadas realizadas por el ser humano en distintos momentos históricos, como rejuntados, reparaciones y parcheados con morteros de cemento y ladrillo.

Una fuente con más de cuatro siglos de historia

La Fuente del Caño, también conocida como Fuente Nueva, data del año 1591 y fue construida durante el reinado de Felipe II a petición de las autoridades locales para proporcionar un punto de abastecimiento de agua en el municipio. El enclave no solo servía a los vecinos de Torrelodones, sino también al propio monarca, que hacía parada en el municipio durante sus desplazamientos hacia San Lorenzo de El Escorial.

De estilo herreriano, el proyecto fue obra de Gaspar Rodríguez y su ejecución corrió a cargo del cantero galapagueño Juan de Vargas, que empleó granito extraído de las canteras de la zona. La fuente guarda un notable parecido con la Fuente de San Sebastián de El Escorial, aunque destaca por la mayor finura de su ejecución.

A lo largo de su historia, el monumento ha sufrido reformas documentadas en 1869, 1873 y 1925, además de dos traslados. El definitivo tuvo lugar en julio de 1984, cuando se incorporaron dos bancadas en forma de exedra y el ajardinamiento diseñado por el pintor Manuel López-Villaseñor.